Marinero, un pelícano “curioso” que encontró refugio en el Acuario Nacional
En una de las áreas recreativas del patio frente al mar Caribe que tiene el Acuario Nacional, hay un pequeño pelícano llamado Marinero.
Con una sardina, su veterinaria lo atrae. Una vez lo tiene en sus brazos lo llama de “mi niño”, por el cariño que le ha tomado tras cuidarlo por casi un año.
Marinero fue encontrado aún siendo pichón en La Marina, como se conoce popularmente a las instalaciones de la Armada Dominicana. De ahí el nombre con que ha sido bautizada esta ave costera que habita, con varias subespecies, en las costas de América: desde el sur de los Estados Unidos hasta Brasil, siendo el Caribe su espacio de nidificación.
Llamado comúnmente “pelícano pardo del Caribe”, su nombre científico es Pelecanus occidentalis occidentalis. Esta subespecie se encuentra en el mar Caribe y el ejemplar tipo proviene de Jamaica.
“Fue hallado cuando apenas empezaba a emplumar”, narra Jazmín León, encargada de la clínica veterinaria y manejo de nutrición del Acuario Nacional de la República Dominicana, en el trayecto hacia su área de trabajo. Su diagnóstico al ser encontrado, cuenta la doctora, incluía deshidratación tras dos días sin poder volar ni comer. “Al parecer, se cayó del nido”, respondió León cuando se preguntó qué le había pasado al ave.

“Se le aplicó el protocolo establecido para hidratar a ese tipo de aves, que son muy complejas porque esta es una ave costera; el plumaje de ellos es difícil y el tipo de piel de ellos es como que si fuera esponjoso, porque tienen que sumergirse, tienen que volar y todo”, cuenta la profesional de la salud animal.
En los últimos años han liberado entre 10 y 15 ejemplares de pelícano. El porcentaje de rehabilitación total de esta especie, por esas experiencias anteriores, es de aproximadamente un 98%. También han tratado a gaviotas, pero no han corrido la misma suerte. Sin embargo, en el caso de Marinero, la predicción se cumplió.
Al llegar a la clínica, esta ave de plumas marrones se mueve por el lugar “como Pedro por su casa”. Con pasos peculiares, “como de pingüino” en palabras de la doctora veterinaria, Marinero recorre la habitación en donde ha recibido parte de sus cuidados para su rehabilitación.

Cada tres meses, los animales que aquí son tratados se les hacen pruebas para ver su evolución y sus condiciones de salud. Este día de septiembre a Marinero le tocó un coprológico, realizado por una bióloga de la entidad. No obstante, también se les aplican otras pruebas, entre ellas, hemogramas.
El Acuario Nacional tiene el el rol de hacer este tipo de procedimientos: rescatar, rehabilitar y liberar, ya que entre sus principales funciones se enumeran la conservación, investigación, educación, la acuariología y veterinaria.
Si bien es cierto que lo aplican sobre todo a mamíferos, jicoteas, peces e iguanas, también se incluyen las aves marinas, como este pelícano pardo, como uno que fue liberada una semana atrás o como otro que recibieron hace dos años, herido con un anzuelo de pescar y que, lamentablemente, no sobrevivió.
Asimismo, han recibido pelícanos con heridas en sus aletas. Esta es la especie de aves costeras que más han atendido en su centro de atenciones veterinarias.
Durante su estadía en las instalaciones de este organismo cuya misión es proteger y conservar la biodiversidad costero marina y dulceacuícola del país, Marinero ha aprendido a cazar y a volar, entre otros comportamientos comunes de su especie. Pero antes son sometidos, por prevención, a una cuarentena.

La comida que recibe son sardinas capturadas en vida libre, pero la alimentación de cada especie es controlada. O sea, hay personas encargadas de velar por la calidad de estos alimentos y que evitan que contengan parásitos.
No es común que esta ave esté entre seres humanos, pero en los últimos años se ha avistado con frecuencia en Güibia, Los Pescadores y Manresa. Pero su lugar, según la doctora León, corresponde a espacios protegidos. La especialista atribuye este cambio de comportamiento a la posible ausencia de su sustento alimenticio en sus hábitats, quizás por la pesca descontrolada.
Otras amenazas incluye la contaminación ambiental, desechos tóxicos en el agua que además intoxican a los peces, el detrimento de sus ecosistemas y hábitats, así como también la tala indiscriminada de árboles.
“Los globos, los guantes, la basura… Ellos lo pueden confundir a veces, con hambre; quieren comer hasta un plástico que está en el mar porque lo ven desde arriba y no saben distinguir si es un pez o es una basura”, explica la veterinaria, egresada de la Universidad Autonóma de Santo Domingo (UASD).
Otro factor que señala es la contaminación lumínica.
“Si tenemos una buena iluminación, ellos pueden distorsionar la vista y por eso a veces que chocan hasta con un palo de luz o un edificio, porque se desorientan”, argumenta León.
Características
La publicación “La Parguera National Marine Sanctuary, Designation: Environmental Impact Statement” (19840) detalla que el pelícano pardo del Caribe es un ave marina que no se aventura lejos de la costa. Se alimenta de peces que localiza desde el aire y luego captura zambulléndose en el agua.
“Las aves que capturan peces bajo el agua, tienen el inconveniente de que su cuerpo, adaptado a volar, tiende a flotar”, cita el libro “Océanos Nueva edición: El mundo secreto de las profundidades marinas” (2023). Y la doctora Jazmín León agrega: “Y el tipo de piel, particularmente las aves costeras, tienen como si fuera un aceite que evita que las nubes se mojen; es decir, ellos se hunden y cuando salen, salen secos”. Esto es incluso señal de que están en buenas condiciones y salud. Asimismo, aunque la piel se siente esponjosa y se vean de gran tamaño, son de peso liviano.
“Ellos tienen una vista excelente, sobrevuelan el área y, si ven un pez, se sumergen y lo capturan”, agrega León.
El último texto citado explica además que el pelícano pardo alcanza presas profundas gracias a que se lanza desde gran altura hace lo mismo para aprovechar los bancos de peces de los mares costeros; pelícanos de agua, dulce que atrapan sus presas en la superficie”.
Este pelícano se alimenta sobre todo de pescado. Para capturar los peces utiliza su enorme bolsa a modo de red, dejando que el agua drene por los bordes antes de tragar la pesca así obtenida. Además, según las explicaciones de la veterinaria, la textura de los laterales de su pico le ayudan a herir a su presa, ya que actúa como una especie de lima que puede llegar a cortar.
A veces, narra la veterinaria, estos animales aprovechan también los restos y desperdicios que desechan o tiran los pecadores al momento de limpiar su pesca del día. Son los propios miembros de este oficio quienes notifican en ocasiones al Acuario del avistamiento de algún animal herido.
Un pelícano "curioso"
Descrito como “curioso”, desde la camilla de la veterinaria, Marinero mordía una sonda para sueros. Con esta escena, la doctora León nos ejemplificaba qué sucede cuando estas aves confunden un plástico con alimento en el mar. Pero son varias las anécdotas que tienen los empleados del Acuario con Marinero. A su paso por las instalaciones, cada colaborador le sonreía o hacía comentarios a la doctora de sus más recientes travesuras.

Están a la espera de que pronto alce el vuelo. En ocasiones anteriores lo ha hecho, pero no se va muy lejos y es identificado por dos cintas “tirrap” que tiene en sus patas. Esta pequeña e inofensiva marca evita que el animal sea atacado y que los residentes alrededor del Acuario sepan que pertenece a la entidad y lo retornen.
Día Mundial de las Aves Playeras
Cada 6 de septiembre se conmemora el Día Mundial de las Aves Playeras, con la finalidad de promover la investigación y monitoreo de estas especies, así como destacar la importancia de su conservación a nivel mundial.
Además de gaviotas y pelícanos, el Acuario ha atendido en su clínica veterinaria a una cría de Cernícalo Americano, o cuyaya, que cayó de un nido construido en una de las tantas palmas que ornamentan las instalaciones del organismo. Este pequeño halcón permaneció en rehabilitación por unos seis meses, hasta que se autoliberó. Es decir, alzó el vuelo para reincorporarse a su familia.
También han visto a algunos de la especie Martín Pescador que visitan el humedal para cazar. Asimismo, el Rey Congo, un depredador nato. “Eso se come todo: cangrejos, peces, langostas, hasta estrellas”.
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