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Experta en comercio exterior sugiere líneas de acción para contrarrestar arancel puesto por Trump

27 July 2026
This content originally appeared on Listín Diario.
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La imposición del 12.5% de arancel a los productos dominicanos exportados hacia el mercado estadounidense, frente al 10% aplicado a países competidores, pone en franca desventaja al sector exportador, sobre todo a las empresas de zonas francas.

Esta situación, sin dudas, afectará seriamente los niveles de competitividad del país, sobre todo con algunos de sus pares centroaméricanos, no solo por no haber calificado para la tasa preferencial del 10%, sino también por no contar con un anexo de exenciones de productos propios, del que sí se benefician países como El Salvador, Honduras, y Guatemala.

De acuerdo con la firma Naut & Associates Consulting Group, la imposición adicional del diferencial arancelario de 2.5 puntos porcentuales frente a competidores directos de Centroamérica y de otros orígenes relevantes, configura una desventaja competitiva estructural para la República Dominicana.

Señala que esta no es una sanción porque los productos dominicanos sean elaborados con trabajo forzoso, sino que esta es una medida de política comercial que busca presionar a los países para que adopten legislación similar a la de Estados Unidos que impida importar mercancías producidas mediante trabajo forzado en cualquier parte del mundo.

Katrina Naut, experta en comercio internacional
Katrina Naut, experta en comercio internacional

La experta en comercio internacional y presidenta de la firma, Katrina Naut, en su análisis del “Impacto Comercial del Arancel Adicional del 12.5% de Estados Unidos sobre Bienes Originarios de la República Dominicana, sugiere cinco líneas de acción para contrarestar la medida impuesta por la administración Trump.

Primero, explorar la vía diplomática para que sea revisada la tasa mediante la negociación y suscripción un Acuerdo de Comercio Recíproco (ART) con Estados Unidos en materia de prohibición de importación de bienes de trabajo forzado, replicando la ruta que permitió a Ecuador, Argentina, El Salvador y Guatemala obtener condiciones más favorables, incluyendo el fortalecimiento de la legislación y fiscalización laboral en zonas francas y cadenas de suministro agrícolas.

Segundo, solicitar formalmente a la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), en la siguiente ventana de revisión administrativa, un anexo de exenciones específico para bienes de interés nacional (siguiendo el precedente de Guatemala, El Salvador, Argentina o Ecuador), priorizando dispositivos médicos, cigarros, instrumentos eléctricos y electrónicos no exentos, joyería, artículos plásticos y cualquier otro rubro identificado como prioritario por el país.

Tercero, gestionar, de forma coordinada entre las instituciones del Gobierno, los gremios privados y otros actores relevantes del sector privado, la posición estratégica a seguir por la República Dominicana con los Estados Unidos, y lograr una reducción del arancel aplicable a República Dominicana o su eliminación.

Cuarto, acelerar la diversificación de mercados de destino, como la Unión Europea, el CARICOM, y otros mercados de América Latina, como Centroamérica) para reducir la concentración en el mercado estadounidense y mitigar el riesgo de shocks arancelarios futuros.

Quinto, fortalecer los sistemas de trazabilidad y debida diligencia laboral en las cadenas de suministro, para blindar al país frente a señalamientos de bienes importados bajo trabajo forzado.

Naut concluye indicando que “el país enfrenta hoy una desventaja arancelaria cuantificable de 2.5 puntos porcentuales frente a sus socios centroamericanos del DR-CAFTA (El Salvador, Guatemala y Honduras) y frente a México. La ventana para revertir esta posición mediante gestión diplomática y técnica, siguiendo las rutas ya transitadas por otros paises, constituye la principal palanca de corto y mediano plazo disponible para las autoridades dominicanas”.

respuesta tardía y freno a china

Algunos analistas han expresado que no comprenden porque, si las investigación de la USTR inició en marzo, el Gobierno dominicano se tardó en tomar acciones para prevenir que el país fuera sancionado por no responder a tiempo a las exigencias de la Administración Trump de prohibir las importaciones de bienes producidos, total o parcialmente, con trabajo forzado, lo que indican es un ardid de EE.UU. para frenar el auge de las importaciones chinas a la región.