Local News

¿Estás solo/a o simplemente no tienes pareja?

05 July 2026
This content originally appeared on Listín Diario.
Promote your business with NAN

Tú no estás solo; tú no tienes pareja. Es una redefinición que tengo que hacer constantemente en consulta. Por años, hemos aprendido que no tener pareja es sinónimo de soledad, desgracia y abandono. Los mensajes distorsionados sobre lo que es el amor de pareja han convertido la soltería en un martirio. Es como si una maldición los persiguiera, los desanimara y hasta los hiciera cuestionarse su valía, su nivel de atracción y su autoestima en sentido general.

Les digo a mis pacientes: una persona sola es aquella que vive en un lugar apartado. No tiene amigos ni familia; nadie la llama ni se interesa por ella. Si tienes todo esto, entonces no estás solo; simplemente no tienes pareja, y eso es muy diferente a lo que me planteas.

Estoy convencido de que, en Occidente, las novelas televisivas han jugado un papel importante en la construcción de estas ideas. Disney y sus relatos de príncipes y princesas también han contribuido a que, en nuestro sistema de creencias, el amor de pareja tenga un acento especial. Esa idea de esperar a una persona que, cuando llegue, coloreará nuestra vida gris y nos dará identidad.

La publicidad también ha hecho su parte. Casi todo lo que se promociona —un viaje, un caldo de pollo, una bebida o un hotel— está representado por una familia o una pareja, transmitiendo la idea de que estas experiencias solo se disfrutan en compañía.

Una de las ideas más antiguas sobre este tema es el mito de la media naranja. Una alegoría casi ancestral que llevamos muy introyectada y, por ende, cuando no tenemos pareja sentimos que nos falta algo indispensable para sentirnos plenos.

Con esto no digo que no queramos tener pareja. Para nada. Pero una cosa es querer y otra muy distinta es necesitar. Podemos querer tener pareja, pero no la necesitamos para ser felices.

En días pasados, en consulta, una paciente, arrepentida por conductas que casi rayaban en la locura al enterarse de la infidelidad de su pareja, me dijo: “No sé en qué momento entendí que, si lo perdía, mi vida no tendría sentido”.

Quizás el problema nunca fue la ausencia de una pareja, sino la creencia de que sin ella estamos incompletos. Cuando aprendemos a diferenciar el deseo de la necesidad, dejamos de buscar a alguien que nos salve y empezamos a construir una vida en la que la pareja sea una elección, no un requisito para sentirnos valiosos. Una relación puede enriquecer nuestra vida, pero nunca debería convertirse en la condición para que esta tenga sentido.

Hoy te invito a hacerte una pregunta: ¿estoy buscando una pareja para compartir mi vida o para llenar un vacío que me corresponde sanar a mí?

  • Ricardo Pichardo, M.A.
  • Psicólogo Clínico
  • @PsicoHumanizar