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Haitianos celebran en cementerios con ritos de vudú el día de difuntos pese a la violencia

02 November 2026
This content originally appeared on Listín Diario.
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Los haitianos celebran el 1 y 2 de noviembre en los cementerios la fiesta de Guédé, un rito del vudú en honor a los difuntos, que este año ha visto mermada la asistencia en algunos lugares porque las bandas armadas que controlan la mayor parte de Puerto Príncipe impiden o limitan el acceso a muchos camposantos.

En el cementerio de Kagouye, en la localidad de Meyotte, en la comuna de Pétion-Ville, al sureste de Puerto Príncipe, zona que no está bajo el control directo de las pandillas, varios miles de practicantes del vudú acuden a la cita anual con los difuntos.

Frente a la Cruz del Barón Samedi, jefe de los espíritus Guédé y de los muertos, decenas de vuduistas se congregan para hacer ofrendas.

Derraman 'clairin' (aguardiente), encienden velas, rezan y pronuncian invocaciones. En el orden del día figura todo tipo de peticiones: empleo, maridos, esposas, viajes y, sobre todo, protección. Pero también agradecimientos dirigidos a los espíritus.

"La fiesta de Guédé es nuestro patrimonio. Es nuestro deber, cuando llega este día, venir a dialogar con nuestros ancestros y nuestros seres queridos que ya han cruzado al otro lado. Es un día importante para nosotros", cuenta Allrich Jean, un vuduista que recuerda que también vino a pedir a los muertos que les abran el camino que tienen por delante.

El día esperado

El hombre asegura que si no asiste a esa celebración siente que pierde una parte de su vida y por eso desde antes de noviembre se hacen preparativos para esta fecha.

"Les pido a las 'mambos' (sacerdotisas vudú), a los 'ungans' (sacerdotes) y a todo el mundo que pongan manos a la obra para desbloquear el país y sacarlo de la situación actual en la que se encuentra", continúa Jean, quien afirma que los jóvenes deben mantenerse positivos, que es una de las mayores armas que les ofrece el dios de la vida y la naturaleza.

Las multitudes se marchan del cementerio, otras nuevas llegan, acompañadas de bandas de Rara, agrupaciones vinculadas a las raíces africanas y al vudú, que animan la jornada con sus tambores.

Otros se congregan alrededor de un puesto donde suena en bucle música vudú en el espacio donde está Grann Brigitte, la esposa del Barón Samedi, lugar en el que la gente derrama agua y café y enciende velas.

Seguidores tomados por los espíritus se revuelcan en el suelo, lanzan palabras indecentes y las mujeres utilizan brebajes hechos con pigmento para lavarse las partes íntimas ante la mirada de los visitantes.

En el cementerio de Kagouye, la festividad se desarrolla bajo la estrecha vigilancia de agentes de la Policía Nacional de Haití (PNH), acompañados de un vehículo blindado, y de miembros de brigadas de autodefensa, debido a que esta zona está bajo amenaza de ataque por el grupo armado Kraze Baryè, dirigido por Vitel'Homme Innocent, un criminal por el que el Gobierno de Estados Unidos ofrece una recompensa de hasta dos millones de dólares.

Si el ambiente festivo está en su apogeo en este cementerio, no ocurre lo mismo con muchos otros situados en zonas bajo control directo de las bandas armadas. Al cementerio de Drouillard, en Cité Soleil, acude muy poca gente mientras hombres fuertemente armados circulaban libremente.

El abandono del Gran Cementerio

Los adeptos del vudú han huido de espacios emblemáticos como el Gran Cementerio de Puerto Príncipe, de más de cien años de antigüedad, que antes del deterioro de las condiciones de seguridad solía recibir multitudes y hoy está cerrado.

El Gran Cementerio constituye un patrimonio histórico y cultural de Haití por su importancia para los adeptos del vudú y porque allí están enterrados jefes de Estado, ministros y otras personalidades.

Sin embargo, desde febrero de 2024, este camposanto está prácticamente abandonado, bajo control de las pandillas armadas, que lo utilizan como escondite para enfrentarse a las fuerzas policiales.

Ni los muertos ni los vivos pueden entrar ya a este cementerio donde hombres armados circulan de noche y de día y donde tramos de muros y cercas han sido destruidos en enfrentamientos con las fuerzas del orden.

Incluso el número de personas que vivían en el cementerio ha disminuido. Muchas eran familias que convivían con los muertos en este espacio donde ahora solo quedan bandidos armados, allegados de las pandillas y cabras que colonizan el lugar.

Pero el día de los muertos no se celebra únicamente en los cementerios, lugares místicos por excelencia, sino también en los hogares, a puertas cerradas o abiertas, y en los espacios habitados por sacerdotes vudú y sus familias, donde los vuduistas organizan ceremonias durante todo el día y hasta altas horas de la noche.

Son ceremonias durante las cuales rezan, hacen invocaciones y ofrecen comida a los 'loas', nombre que reciben sus divinidades, acompañados de música y cantos.

En Haití no existen cifras oficiales sobre practicantes del vudú debido al sincretismo entre estas creencias de origen africano, el catolicismo y el protestantismo, las religiones mayoritarias.