Su país México le cerró las puertas a Victoria Garza, RD se las abrió y ella respondió con medalla
Otra vez vuelve a cumplirse lo que dijo Jesús hace más de dos mil años: “Nadie es profeta en su tierra”
Esa frase no solo habla de reconocimiento, sino también de oportunidades. Victoria Garza las buscó durante años en México, país donde nació, pero las puertas nunca terminaron de abrirse.
Tuvo que cruzar fronteras para descubrir que, a más de dos mil kilómetros de Monterrey, había una bandera con la biblia en el centro de su escudo, que sí estaba dispuesta a creer en ella.
Paradójicamente, en la final de plataforma de 10 metros de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, el podio habló con acento mexicano. El oro fue para Alejandra Estudillo, el bronce para Adriana Torres y, entre ambas, se coló otra nacida en México. La diferencia fue que esa atleta subió al segundo escalón envuelta en la bandera de República Dominicana.
Con 332.60 puntos, Garza conquistó la medalla de plata y evitó el pleno mexicano en una prueba donde las tres mejores nacieron en el mismo país, pero una encontró su hogar deportivo en otro.
Oportunidad negada en México
Garza asegura que en México se ganaba el derecho de competir en eventos internacionales, pero al final los cupos terminaban en manos de otras atletas. La frustración fue acumulándose hasta convencerla de que, si quería perseguir su sueño olímpico, debía buscar un nuevo camino.
“Siempre quise representar a México, pero hubo muchas ocasiones en las que me ganaba el lugar y no era la elegida. Llegó un momento en que entendí que tenía que buscar otra oportunidad para hacer lo que me apasiona”, dijo Victoria al Listín Diario
Esa oportunidad apareció desde República Dominicana. El presidente de la Federación Dominicana de Deportes Acuáticos, Radamés Tavárez, seguía de cerca sus resultados internacionales.
Tras varios contactos, comenzó en 2021 el proceso para nacionalizarla y convertirla en parte del equipo dominicano.
Pero el cambio de bandera coincidió con uno de los momentos más difíciles para su familia. Mientras avanzaban los trámites, su padre, Hazael Garza, perdió su empleo.
El proceso de nacionalización implicaba documentos, viajes y gastos que parecían imposibles de asumir. Aun así, su madre, Cristina Garza, decidió endeudarse para que el sueño de su única hija no terminara archivado.
“Se trataba de mi princesa, de mi única hija, y lo que la hace feliz a ella nos hace feliz a nosotros. Fue un gran desafío tener que menear a mi niña de solo 18 años sola a un país nuevo para nosotros, pero Dios siempre la cuidó”, dijo la madre al Listín Diario.
Victoria tuvo que despedirse de su familia, de sus amigos y de la vida que conocía para llegar a Dominicana, un país desconocido para ella, pero también el único que le ofrecía la posibilidad de competir en igualdad de condiciones.
Esa misma biblia que menciona que nadie es profeta en su tierra, también dice que Dios muestra su amor para con el extranjero, tal y como República Dominicana lo hizo con Victoria Garza.
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