Salud mental, un tema para ocuparnos

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Antes de que la pandemia del COVID-19 azotara al mundo, la Rep?blica Dominicana contaba con un estudio sobre la situaci?n epidemiol?gica de los trastornos mentales, realizado por el Ministerio de Salud P?blica, en el a?o 2014.

Los datos de ese an?lisis son m?s que reveladores sobre la obligatoriedad que existe de actualizarlos, pero sobre todo de buscar salida a la situaci?n de salud mental que aparentemente se ha deteriorado en forma acelerada, como secuela misma de la pandemia.

En aquel momento y, seg?n ese estudio, el 20% de la poblaci?n dominicana sufr?a trastornos mentales. ?Eso es mucha gente, aunque usted no lo crea! Solo haga el c?lculo de la siguiente manera: donde hay cien personas, 20 padece un trastorno mental.

El informe estableci? tambi?n que 464.164 casos hab?an sido atendidos por depresi?n, con una prevalencia estimada de un 4,7% de la poblaci?n general y el trastorno mental m?s frecuente fue la ansiedad, con un total de 570.312 casos atendidos, para una prevalencia estimada de 5, 7%.

Una de las incidencias mayores del COVID-19 fue el impacto en la salud mental, no solo por la forma r?pida en la que se expandi? y los severos da?os que ha provocado, con casi 6.3 millones de personas muertas en el mundo y casi 600 millones de casos.

Tambi?n por la forma en que hubo que enfrentarla, principalmente con el encierro. Esto contribuy? a crear incertidumbres, desesperanzas, desconsuelos, lejan?as. La gente sinti? que perdi? la condici?n natural de libertad de la que debe disfrutar un ser humano.

La incertidumbre y el encierro son factores de riesgo para la salud mental, como lo han dicho los profesionales de ese ?mbito, por tanto, no es descabellado pensar que los trastornos se incrementaron exponencialmente con la pandemia.

Cada d?a sentimos un aire enrarecido en las calles, en los centros comerciales, en las esquinas, en los colegios, en las universidades, en los centros de trabajo y hasta en nuestras propias casas.

Es como si de pronto muchas personas han perdido la raz?n, con la gravedad de que las consecuencias son desastrosas y en la mayor?a de los casos generan muerte, dolor, luto, sangre, enfrentamiento.
Promover, proteger y cuidar la salud mental tiene que ser una responsabilidad de todos, claro est?.

Empero, dise?ar y dar a conocer un plan para la atenci?n a la salud mental debe convertirse en un desaf?o, en un reto, en un compromiso para las autoridades del pa?s.

Y ese compromiso debe propiciar la inclusi?n de la atenci?n a la salud mental, a trav?s del Sistema de Seguridad Social en el pa?s que, desgraciadamente, no cubre ese tipo de enfermedad.

La Organizaci?n Mundial de la Salud (OMS) deplora que, pese a su importancia e impacto, la salud mental “siga siendo una de las ?reas de la salud m?s olvidadas” y debemos agregar que, lastimosamente, es una de las que menos recursos financieros obtiene.

Porque, a todo esto, el deterioro de la salud mental, afecta mayormente, como casi toda manifestaci?n social que incida en la calidad de vida de la gente, a los llamados grupos vulnerables, tanto los econ?micos, como los sociales, los ?tnicos y los de g?nero.

As? lo confirma la propia OMS cuando cita un estudio de 2019, que establece que, en Estados Unidos las poblaciones hispanas y latinas tienen un 50% menos de acceso a la atenci?n de salud mental que las personas blancas no hispanas.

Hay que hacer algo urgente, por la salud mental de los dominicanos, antes de que sea demasiado tarde.

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