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Residentes en Villa del Norte, de Villa Mella, denuncian falta de seguridad, salud y recreación

24 August 2026
This content originally appeared on Listín Diario.
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Listín Diario, que continúa cursando su segundo año del programa “Diálogos para la convivencia barrial”, creando espacios para tener conversaciones cara a cara con los líderes comunitarios y residentes de los barrios del Gran Santo Domingo y otras ciudades, desarrolló en esta ocasión su conversatorio en la comunidad de Villa del Norte, en Licey.

En un momento de la jornada, una unidad de la Policía Nacional se hizo presente para participar, escuchando de igual forma, como la mesa directiva, las necesidades y preocupaciones en materia de seguridad expresadas por los vecinos de la comunidad.

Los comunitarios aprovecharon el encuentro y la participación de los integrantes de la Policía Nacional, así como de Antonio Palmas, representante del Ministerio de Interior y Policía, para exponer sus principales denuncias y preocupaciones y procurar respuestas a las distintas situaciones que afectan a la vecindad.

José Morel, mayor de la Policía Nacional, indicó a los vecinos que el cuerpo policial está disponible para responder a las necesidades de la comunidad a toda hora, y por igual, les informó sobre la existencia de un contacto policial al que pueden recurrir en caso de emergencias o situaciones que comprometan la seguridad de la zona y los que la habitan.

No obstante, Yismely Rosario Torres, residente y presidenta de la junta de vecinos de Licey II, manifestó, en representación de los comunitarios, que ante situaciones de peligro ya no suelen recurrir a la Policía Nacional, debido a que, según afirma, han perdido la esperanza de recibir una respuesta efectiva.

La dirigente comunitaria señaló que existe un sentimiento de desconfianza entre los residentes, quienes consideran que las autoridades “se llevan a los buenos y a los serios”, mientras que, en ocasiones anteriores, sus denuncias no han sido atendidas adecuadamente o terminan siendo aplazadas.

La presidenta de la junta de vecinos de Villa del Norte, Virtudes Amador, respaldó estas declaraciones y expresó que, para evitar que estas situaciones continúen ocurriendo, los comunitarios solicitan la asignación de unidades policiales que custodien la zona, debido a que, según indican, no cuentan con un patrullaje oficial suficiente. Amador continuó con la petición de que, al igual que ocurre en otras zonas del país, sean asignadas patrullas que supervisen de manera constante la comunidad, realizando recorridos periódicos por el área para verificar que todo se encuentre bajo control y garantizar la seguridad de los residentes.

Líderes juveniles denuncian la ausencia de espacios recreativos en la zona

Entre las múltiples demandas realizadas por los residentes de la comunidad de Villa del Norte en Licey en el “Diálogo por la convivencia barrial”, Diego García y Rosara Montero, de 18 y 20 años, líderes de la junta juvenil de la comunidad, acompañados por el Centro para la Educación y el Desarrollo (CEDUCA), realizaron una denuncia pública en la que expusieron la ausencia de espacios recreativos y de desarrollo colectivo para la juventud.

Los jóvenes señalaron que la falta de estos espacios limita sus oportunidades de encuentro, participación y crecimiento dentro de la propia comunidad, dejando a una parte de la población juvenil sin lugares destinados al esparcimiento y el desarrollo de iniciativas colectivas. Así como los líderes comunitarios aseguran no contar con espacios recreativos, también indican que existe una carencia de oportunidades para acceder a cursos de formación y aprendizaje.

“Uno tiene que trasladarse muy lejos, que es para allá, para Punta Villa Mella”, aseveró la joven Rosara a Listín Diario, al referirse a las limitaciones que enfrentan cuando buscan continuar su capacitación académica. Para los jóvenes, esta situación supone no sólo desplazarse fuera de su entorno, sino también asumir las condiciones que implica el traslado a otros sectores para alcanzar posibilidades necesarias para su formación académica.

Los jóvenes indicaron que, para trasladarse hacia estas zonas de recreación, deben asumir el costo de hasta tres medios de transporte, “uno tiene que pagar un motorista, un carro y otro motor para llegar allá”, expresó Montero, destacando la dificultad de acceso que enfrentan para disfrutar de espacios fuera de su comunidad, representando esto un gasto adicional para los comunitarios.

Por su parte, el líder juvenil Diego García tuvo que abandonar sus hábitos de estudio debido al costo que requería diariamente llegar hasta la biblioteca de Los Guaricanos, donde participaba en cursos avalados por el Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (INFOTEP).

García explicó que debía destinar alrededor de RD$600 diarios únicamente para llegar al lugar, un gasto que, con el tiempo, se convirtió en un obstáculo más para continuar con su formación. De esta manera, una oportunidad de aprendizaje que debía contribuir a su desarrollo terminó viéndose obstruida por las dificultades de acceso y los costos de transporte que implica salir de la zona en la que habita.

Asimismo, los jóvenes solicitan la construcción de un polideportivo o parque en la comunidad, donde puedan desarrollar sus habilidades deportivas y, al mismo tiempo, contar con un espacio destinado a actividades comunitarias. 

Explican que, ante la ausencia de estas instalaciones, cuando desean entretenerse o practicar alguna disciplina deben trasladarse hasta el paraje rural Mata San Juan para utilizar los espacios disponibles en esa zona. Sin embargo, aseguran que en ocasiones, al llegar, encuentran las áreas ocupadas por residentes de otras comunidades, lo que los obliga a regresar a Villa del Norte sin haber podido realizar las actividades que tenían previstas.

Para los jóvenes, disponer de instalaciones propias permitiría que estas actividades se desarrollen de manera más accesible y constante, sin depender de los espacios de otras localidades.

“También necesitamos aquí una policlínica de primeros auxilios, ya que cuando llamamos al 911 a veces no llega, o si no tarda mucho en llegar”, declaró García, agregando este inconveniente a las demás denuncias planteadas por los jóvenes en el transcurso del conversatorio.

Durante el recorrido realizado por el equipo del Listín Diario, se observó que la comunidad no cuenta con centros médicos, sino únicamente con una pequeña botica llamada “Farmacia Juana”, que según los residentes, no está debidamente equipada ni dispone de los medicamentos suficientes para atender las necesidades que eventualmente podrían presentarse.