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Elementos de la Unidad de Seguridad General del Palacio Nacional de Haití establece un perímetro para retomar el control de una de las tres delegaciones de policía que fueron tomadas por pandillas, en el centro de Puerto Príncipe, Haití, el sábado 9 de marzo de 2024. (AP Foto/Odelyn Joseph)

Puerto Príncipe,.- Las evacuaciones de ciudadanos extranjeros y diplomáticos continúan ante la violencia que se vive en Haití, pero también las repatriaciones de haitianos, a pesar de los llamamientos de organismos internacionales para que cesen las deportaciones a un país donde en lo que va de año más de 1.500 personas han muerto a causa de la inseguridad.

Los gobiernos de todo el mundo se apresuran a sacar a sus ciudadanos y a su personal de Haití, ante una situación que este jueves la ONU calificó de “cataclismo»- según el último de informe de la Oficina de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, al menos se contabilizaron 1.554 muertos y 826 heridos en los tres primeros meses del año.

La violencia se ha incrementado aún más desde finales de febrero pasado y a los ya habituales secuestros, matanzas y violaciones se suman desde entonces ataques a instituciones, empresas, propiedades privadas, cárceles, aeropuertos…en especial en el área metropolitana de Puerto Príncipe, con el 90 % del territorio bajo el control de las bandas armadas.

La violencia obliga a salir de Haití

Ante esta situación, los gobiernos de todo el mundo se apresuran a sacar a sus ciudadanos- Canadá ha evacuado en dos días a más de 80 personas a la vecina República Dominicana, Francia también ha organizado varios vuelos especiales que han permitido el embarque en helicópteros militares de más de 170 franceses y de 70 ciudadanos de terceros países o Perú logró sacar ayer a ocho de sus nacionales.

Estas evacuaciones se suman a las efectuadas por China, Estados Unidos, República Dominicana… entre otros muchos países. Además, gran parte de las embajadas en Haití funcionan con el personal esencial y el resto ha sido evacuado ante la inseguridad y la violencia crecientes.

Todos los países con nacionales en Haití están muy pendientes de su situación, con contacto permanente con los miembros de sus colonias y prestándoles ayuda e información.

Las evacuaciones se llevan a cabo cuando no se puede salir en vuelo regular desde Puerto Príncipe, dado que el aeropuerto internacional Toussaint-Louverture no funciona desde principios de mes y todas las compañías han suspendido sus vuelos a la capital.

Sí funciona el aeropuerto de Cabo Haitiano (norte del país), pero el problema es llegar hasta allí por la presencia de las bandas y una “situación de seguridad muy volátil”, en palabras de las autoridades de Canadá, que desaconsejan “fuertemente todo desplazamiento por carretera” entre esa ciudad y Puerto Príncipe.

Deportaciones sin freno, pese a la inseguridad

Y mientras los ciudadanos extranjeros salen de Haití, aquí son repatriados haitianos desde otros países, pese a los llamamientos en contra de organismos internacionales y organizaciones de derechos humanos.

Así, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) advierte de que “la vida, la seguridad y la libertad de las personas haitianas se ven amenazadas por la confluencia del alarmante aumento de la violencia de las pandillas y las violaciones a los derechos humanos” y recuerda a los Estados “el imperativo de asegurar que las personas de Haití que necesiten protección internacional como refugiados la reciban».

Además, insiste en su llamamiento a todos los países a que no devuelvan por la fuerza a personas a Haití, incluidas aquellas cuya solicitud de asilo se haya denegado.

Los haitianos huyen de su país escapando de la violencia, pero también de barrios de Puerto Príncipe y de la zona metropolitana de la capital. De acuerdo con datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), en menos de dos semanas, del 8 al 20 de marzo, más