La lactancia materna ni provoca caries ni maloclusión dental

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Los pediatras y odontopediatras recogen este impacto beneficioso de la lactancia materna en la salud dental de los más pequeños en un documento con recomendaciones para el cuidado de la dentición, en el que derriban falsas creencias que sobrevuelan a las caries en los dientes de leche

En concreto, la Asociación Española de Pediatría (AEP) y la Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP) explican que el concepto de caries dental ha evolucionado con el tiempo. En la actualidad está considerada la enfermedad infecciosa no crónica no transmisible más prevalente en la infancia y «con graves repercusiones en la salud general» del menor.

Pasa por diferentes estadios: el primero de ellos es una mancha blanca y el último, una lesión macroscópica en forma de cavidad de diente.

EFE/ Juan Carlos Cárdenas

En este punto los pediatras y odontopediatras señalan, en el marco del Día Mundial de la Salud Bucodental, que existe la falsa creencia de que el cuidado de los dientes de leche no tiene importancia porque se caen. Sin embargo, sostienen estos expertos, un niño con lesiones de caries en esa detención también las tendrá probablemente en los dientes definitivos y, por tanto, será un adulto con múltiples tratamientos dentales.

De esta forma, cuando se detecten caries en fase precoz hay que consultar con el odontopediatra.

Los expertos recuerdan que en España, desde junio de 2022, la Cartera de Servicios Comunes del Sistema Nacional de Salud incluye la revisión periódica del estado de salud oral, en la que también se determina el riesgo individual de caries, especialmente en los dos primeros años de vida.

En el documento subrayan que la lactancia materna tiene «enormes beneficios nutritivos, inmunológicos y emocionales» para el bebé pero, además, «favorece el correcto posicionamiento de las arcadas dentarias y, con ello, una buena oclusión dentaria», es decir, un buen encaje entre los dientes superiores e inferiores.

Además de concretar los beneficios generales de la leche materna para el bebé, los pediatras y odontopediatras explican las ventajas en la salud oral y dental.

Destacan que los bebés alimentados con lactancia materna exclusiva tienen menor probabilidad de desarrollar patrones musculares disfuncionales, los cuales disponen a la maloclusión.

FOTO EFE/ Juan Carlos Cárdenas

Y promueve el desarrollo óptimo de la mandíbula y los dientes al facilitar la respiración nasal, «que ayuda a un posicionamiento correcto de la lengua y a un buen desarrollo de la musculatura oral».

Esto previene, prosiguen los expertos, de una deglución anormal, pero también «promueve una correcta forma del paladar y aumenta el flujo salival entre muchas otras ventajas».

«Un niño amamantado tiene menos probabilidades de sufrir maloclusión y malposición dental ya que, cuanto más tiempo se amamanta al niño, mayor es la reducción de este riesgo. La lactancia materna, junto con la dieta, la higiene dental y bucal es crucial para prevenir las cavidades de la caries dental», aseguran la AEP y la SEOP.

En este punto, subrayan que la leche materna en sí misma no es cariogénica, aunque contiene lactosa compuesta por azúcares simples (la galactosa y la glucosa), como fuente principal de hidratos de carbono.

Especifican los expertos que los estudios a menudo analizan los efectos de la lactosa en los dientes, no los efectos de la leche materna en su conjunto, con sus propiedades antibacterianas y pH alto.

Por tanto, «no hay evidencia científica sólida que demuestre que la lactancia materna en sí misma sea un factor de riesgo de caries y que no amamantar pueda tener un efecto preventivo sobre la aparición de caries en los lactantes amamantados de manera prolongada».

Indican también que la lactancia materna durante 24 meses reduce el consumo de alimentos ultraprocesados o con azúcares añadidos, lo que actúa como «un factor de protección frente a la caries dental».

La mejor manera de proteger la salud dental del niño es un cepillado de dientes al menos dos veces al día con pasta dental con flúor. Si bien algunos profesionales recomiendan limpiar los dientes después de cada lactancia, incluso durante la noche, «actualmente se desaconseja porque puede resultar un procedimiento difícil e innecesario».

Aunque no es necesario evitar que el niño se amamante durante la noche, hay que cepillarle los dientes antes de irse a dormir y no ofrecerle alimentos ricos en azúcares durante la noche.

En cuanto a los biberones, éstos pueden interferir con el adecuado desarrollo del maxilar y la musculatura facial. Por ello, recomiendan usar tetinas anatómicas con un orificio pequeño y abandonar progresivamente su uso hacia los 12 meses para fomentar el cambio de un patrón alimenticio de succión a masticación.

FOTO EFE/Juan Carlos Cárdenas

Es por ello, que los padres tienen que intentar que sus hijos beban de una taza hacia el primer año de vida.

Y desaconsejan añadir azúcar o miel al biberón para reducir el riesgo de caries.

La AEP y la SEOP han hecho un listado de recomendaciones para el cuidado de los dientes de los niños:

El cuidado de la higiene oral en el lactante (0 a 2 años) o en el niño pequeño en edad preescolar (3 a 5 años) es fundamental para su salud a corto, medio y largo plazo.
El cuidado adecuado de la boca del lactante evita problemas bucales en el futuro. Es muy importante que un profesional revise la evolución de los primeros dientes y de la boca en general.
Evitar el contacto del lactante con la saliva de los adultos que conviven con él: No soplar los alimentos que el lactante va a ingerir, para evitar que se contaminen con las microgotas que el adulto puede expulsar al soplar.
Limpiar la boca del lactante y del niño pequeño al menos dos veces al día. Debe hacerse de forma suave, tanto por la parte delantera de los dientes como por la trasera. Hay que empezar con la higiene dental con la erupción del primer diente, que suele producirse alrededor de los 6 meses de edad. Y debe hacerse dos veces al día, una por la noche, y «especialmente», por la noche.

Para niños entre 0 y 3 años: Un cepillo dental de lactantes con pasta dental de 1000 ppm (partes por millón) de ion flúor, en cantidad equivalente a un grano de arroz o una pequeña mancha.

A partir de los 3 años, la cantidad de pasta con 1000 ppm de ion flúor, debe ser equivalente a un guisante u ocupar la anchura del cabezal del cepillo dental. La concentración de ion flúor de la pasta de dientes será determinada en función del riesgo de caries del niño.

El cepillado dental en niños es efectivo sólo si es realizado por un adulto. Se cepillará solo cuando tenga la habilidad motora adecuada, que suele ser alrededor de los 7 años.
La higiene oral se realiza tanto para establecer unos buenos hábitos orales como para proteger los dientes temporales. Al habituar al niño a una correcta limpieza dental, se crea un patrón de cuidados bucales que lo acompañarán el resto de su vida.
No acostar al niño con un biberón que contenga algo que no sea agua.
No mojar su chupete en sustancias dulces.
Ofrecer un mordedor para las épocas de erupción.
Revisión por un odontopediatra desde el primer año de vida en las Unidades de Salud Bucodental de referencia, dentro de los programas establecidos en cada comunidad autónoma.

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