<>: la ambivalencia de maternidad

Vida & Estilo

Paciente. Cari?osa. Proactiva.

Pero sus esperanzas iban m?s all?, especialmente cuando miraba a las madres de su c?rculo social. Tambi?n quer?a emularlas de otras maneras: comidas caseras, casas impecables, horarios de siesta.

Cuando tuvo a su hija en 2014, Ward se encontr?, en su mayor parte, capaz de ser madre como hab?a esperado.

Dos a?os despu?s tuvo a su hijo y ten?a problemas para amamantarlo. El beb? no dorm?a m?s de dos horas seguidas. Parec?a tener dolor.

<>, dice Ward, que vive en Ontario, Canad?.

<<No pod?a estar a la altura de los est?ndares que me hab?a fijado. Y todo simplemente se vino abajo>>, agrega.

M?s que nada, sinti? rabia. El resentimiento se traslad? hacia su pareja, sus hijos e incluso completos extra?os; cualquiera que pareciera estar pasando por un momento m?s f?cil que ella. Entonces sinti? verg?enza por sentirse as?.

<>, cuenta Ward. <>.

Ambivalencia

Estaba viviendo una sensaci?n experimentada por muchos, pero de la que pocos hablan: la ambivalencia materna.

Definida como sentir emociones complejas, a menudo contradictorias, en torno a la maternidad, la ambivalencia no tiene que ver con la falta de amor por un hijo.

De hecho, las madres que se identifican como ambivalentes tienden a tener claro que har?an cualquier cosa por sus hijos, tanto que, para muchas, la preocupaci?n, el estr?s y el miedo que sienten por sus hijos es parte de por qu? encuentran que ser madre es tan desafiante.

Pero tambi?n pueden sentir ira, resentimiento, apat?a, aburrimiento, ansiedad, culpa, pena o incluso odio, emociones que la mayor?a de las personas no asocian con la maternidad, y mucho menos con ser una <> madre.

La mezcla de emociones no es sorprendente. Ser madre es, despu?s de todo, una tarea emocional que requiere mucho tiempo y trabajo, y que significa un cambio fundamental en la identidad de uno, as? como cambios fisiol?gicos a menudo dif?ciles.

Algunas cosas hacen que la ambivalencia materna hoy sea un poco diferente y, muy probablemente, m?s dif?cil de navegar.

En primer lugar est?n los est?ndares, a menudo poco realistas, sobre lo que significa ser una <> madre, realzados a?n m?s por la sobrecarga de informaci?n y la comparaci?n que ofrece la industria de consejos para padres, internet y las redes sociales.

En segundo lugar est? la verg?enza y el estigma que sienten muchas madres -en una cultura que aprecia proverbios como ‘?Atesora cada momento!’- incluso por abordar el tema.

A las madres se les puede permitir decir que la crianza de los hijos es dif?cil, pero es mucho m?s tab? decir que no necesariamente disfrutan el rol.

La paradoja de la maternidad

<>, dice Sophie Brock, soci?loga de estudios de maternidad en S?dney, Australia, y presentadora del podcast The Good Enough Mother.

<<Estamos en tantas paradojas como madres, y la ambivalencia dice: ‘En realidad siento ambas cosas’>>.

La ambivalencia puede confundirse con, o coexistir, con la depresi?n o la ansiedad posparto. Y si no se expresa, la ambivalencia puede aumentar el riesgo de una peor salud mental, por lo que siempre es importante buscar ayuda profesional en caso de duda.

Pero en su mayor parte, la ambivalencia materna es normal y saludable, dicen investigadores y psic?logos.

<>, dice Kate Borsato, terapeuta en Columbia Brit?nica, Canad?, que se enfoca en la salud mental materna.

<>, a?ade.

La lucha por ser <>

La maternidad siempre ha sido dura. Pero las presiones particulares de hoy pueden hacer que sea a?n m?s dif?cil.

A diferencia de la primera mitad del siglo XX, ahora se espera que las madres den <> a sus hijos en t?rminos de su tiempo, trabajo y recursos emocionales, mentales y econ?micos, sin dejar de tener un alto rendimiento en el trabajo y en sus relaciones.

En 1996, esta construcci?n cultural de la maternidad recibi? una etiqueta que perdur?: maternidad intensiva.

Para empeorar las cosas, las mujeres luchan por estar a la altura de este ideal en una ?poca en la que el apoyo del Estado a los padres no ha seguido el ritmo de las exigencias de la vida moderna.

<>, dice Brock.

<>, se?ala.

Para Alecia Carey, de 35 a?os, madre de dos hijos que trabaja en filantrop?a pol?tica en Boston, Massachusetts, la ambivalencia materna comenz? incluso durante el embarazo, algo que no es inusual.

<>, recuerda.

El cambio a la maternidad ha sido especialmente dif?cil de adaptar, dice, despu?s de pasar gran parte de su vida desarrollando su propia carrera, c?rculo social e intereses y aspiraciones personales, algo que las generaciones pasadas de madres, que tend?an a convertirse en madres m?s j?venes, pueden no haber experimentado tan plenamente.

Lizzie Laing, de 27 a?os y de Inglaterra, dice que tampoco se sinti? preparada para las transformaciones provocadas por la maternidad, y que ver a otras madres aparentemente pasarlo mejor la hizo sentir peor.

<<Est?s de luto por la facilidad de tu antigua vida y la relaci?n con tu pareja>>, explica.

<>.

Carey tambi?n se sinti? sola en su experiencia. <>, relata.

<<Me aisl? mucho, y me aisl? a?n m?s por el hecho de que en internet, y en los c?rculos de estas madres, todo el mundo parece amarlo, disfrutarlo y sentirse satisfecho. Encontr? todo inc?modo y aislado, y estuve plagada de ansiedad todo el tiempo>>.

Otro desaf?o son las expectativas sobre c?mo se ‘supone’ que deben actuar los ni?os, algo que a menudo se considera que se refleja en las propias habilidades de la mujer como madre.

<>, afirma Emily Whalley, una madre inglesa de 32 a?os que tuvo su primer hijo en 2015 y el segundo en 2019. <<Es muy dif?cil admitir que, en realidad, no lo disfruto tanto como quisiera>>, sigue diciendo.

Los conceptos err?neos de Laing sobre c?mo se comportaban los beb?s tambi?n <>, asegura.

La tradici?n familiar y las representaciones de los medios la convencieron de que un reci?n nacido dormir?a la mayor parte del d?a, lo que le dar?a tiempo para ocuparse de las tareas o el trabajo, y que los beb?s se dorm?an solos.

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Es com?n sentir verg?enza y culpa por no sentirse satisfecha con la maternidad.

Cuando la creadora digital Jessica Rose Schrody dijo que lamentaba la maternidad en un podcast reciente, el 90% de las respuestas fueron de otras mujeres que sent?an lo mismo. Aunque tambi?n ha recibido rechazo.

En particular, recuerda un video que alguien hizo diciendo lo horrible que debe ser ser su hija. A m?s de 30.000 personas les gust? el video, dice Schrody.

Le preocupaba. Tal vez no deber?a ser abierta sobre sus sentimientos. Como la mayor?a de las otras madres, a pesar de dejar en claro que, como dice en el podcast, no se arrepiente de su hija sino del rol, su mayor preocupaci?n es que los sentimientos de su hija se vean heridos.

Por supuesto, no son solo las mujeres que comparten sus sentimientos p?blicamente las que sienten culpa y verg?enza; muchas terminan pasando por estas emociones en silencio.

<>, dice Kayleigh Thomas, inglesa de 30 a?os. <>.

Incluso las madres que han tratado deliberadamente de deshacerse de las expectativas, como Carey, todav?a sienten que la culpa se entromete.

Carey no se permit?a sentir una <> por cosas como salir a cenar con su esposo o tomarse unas vacaciones sin hijos, dice. Pero cuando recientemente se fue de viaje con su esposo, un amigo le envi? un mensaje de texto diciendo: <>.

<>, cuenta. <<Entonces pens?, '?Soy horrible? ?Soy una asesina en serie? ?Me estoy perdiendo una parte en la que se supone que debo tirar todo lo m?o por la ventana y simplemente adoptar esta nueva personalidad y conjunto de intereses?' No me siento capaz de hacer eso, y me siento ofendida porque me lo piden. No se lo piden a mi esposo>>.

Es com?n que las madres se critiquen a s? mismas por su ambivalencia, que es <>, dice Borsato. <>.

Y la desventaja de que las mujeres se silencien, a?ade Borsato, es que si una madre es abierta sobre sus sentimientos, es probable que se sienta menos sola y menos autocr?tica. No hacerlo puede llevar a lugares m?s oscuros, como la depresi?n.

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Si bien queda mucha verg?enza en torno a la idea de la ambivalencia materna, la conversaci?n est? cambiando lentamente.

Algunas mujeres han dedicado sus carreras a ayudar a otras a tener una experiencia m?s feliz de la maternidad, y saber que no sentir alegr?a todo el tiempo tambi?n est? bien.

Despu?s de luchar con su propio rol como madre, Borsato, por ejemplo, encontr? su prop?sito en ayudar a otras a priorizar su salud mental.

Otras se han comprometido a levantar el estigma en torno a hablar de ello.

Schrody se conmovi? por los comentarios negativos que tuvo. Pero ha seguido hablando sobre su experiencia, con la esperanza de mostrarles a otras madres que est? bien tener sentimientos encontrados sobre la maternidad.

<<Lo que est? perfectamente en l?nea con una sociedad mis?gina es la idea de que ‘deber?as estar mucho m?s callada sobre esto’>>, opina.

Ward comenz? a compartir su experiencia de maternidad en TikTok en marzo de 2020. Seis meses despu?s lanz? una cuenta hermana en Instagram.

Las mujeres le dicen que no hab?an dado cuenta de que a otras personas les resultaba tan dif?cil ser padres, o que pensaban que sus sentimientos significaban que eran malas madres.

<>, asegura.

<>.