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José Mármol: más allá del verso, el ser humano detrás del poeta

01 November 2026
This content originally appeared on Listín Diario.
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Amable, educado, vestido de punta en blanco como siempre y acompañado de esa calma que lo define, José Antonio Mármol Peña recibió a los reporteros de LISTÍN DIARIO. Se le vio genuinamente contento de que las fotografías estuvieran a cargo de Silverio Vidal.

La conversación con el poeta, ensayista, escritor y filósofo, a quien se le dedicó la recién celebrada XXVIII Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2026, comenzó sin rodeos. Conocer su lado humano fue el eje central de la entrevista, y sus respuestas dejaron más que claro que su creatividad está anclada en la sensibilidad que cultivó durante los años de su niñez.

Creció en una familia con las carencias propias de muchas comunidades dominicanas, pero rodeado de la abundancia del afecto sincero de sus padres. “Teníamos todo cubierto, no nos faltó nunca nada, pero no teníamos una vida de lujo. Eso sí, disfrutamos de esa ingenuidad afectiva que se convierte en amor”. Lo recuerda con una sutil añoranza en la voz.

Su rostro se transformaba en uno de sus propios poemas cuando evocaba las charlas con su inolvidable padre, José Dolores Mármol (Don Lolo): “Era un filósofo de la vida. Tenía una forma auténtica de tratar los temas con mucha precisión, pese a que no era un hombre estudiado”. La admiración por su progenitor al parecer sigue intacta.

La tristeza también se asomó en su expresión al recordar la partida de su padre: “Él falleció en un accidente cuando yo tenía 25 años. Fue un momento muy duro, porque ahí era cuando él y yo comenzábamos a ser amigos”. Se refiere a que, ya en la adultez, sus conversaciones habían evolucionado; compartían el conocimiento intelectual con el trato coloquial. Una mezcla perfecta.

El recuerdo de su madre guarda la misma ternura: “Ella era una especie de ‘surtidor de amor’. Acogía a la gente sin conocerla con el pretexto de que había que ayudar. No olvido que a veces llegaba a la casa y me encontraba con una muchacha que no conocía, y me decía que las monjas se la habían llevado para que viviera con ella porque le quedaba cerca de la escuela”. Esa escena se repitió muchas veces, incluso cuando su madre se mudó con él a la capital.

Como anécdota, recuerda el caso de Ana, una joven que vivió con su madre para poder ir a la universidad. Estudió Medicina y está casada con otro doctor: “Ella vive en Alicante, España, y cuando viene al país nos visita y compartimos como la familia que somos”. Su madre falleció a los 92 años; para él, Dios se la dejó tanto tiempo como recompensa por haberse llevado a su papá demasiado pronto.

Un patrón que se repite

José Mármol
José MármolSilverio Vidal

Los principios que forjaron al hombre de hoy han sido la base para criar a sus dos hijos con “el mismo librito”. Escucharlo hablar de ellos y de la unión familiar es un testimonio vivo de que la humildad que lo caracteriza se perpetúa en su descendencia, incluidos sus cuatro nietos. Su esposa, Soraya, ha sido pilar fundamental en esa crianza positiva.

 “Así como yo saludo a todo el mundo con el mismo respeto, así lo hacen mis hijos y ahora mis nietos. A veces los veo diciéndole ‘machuca’ al vigilante del edificio donde viven, y eso no tiene precio”. Sella la idea con una frase de Tolstói: “La humildad es la condición del genio”.

A veces ha querido “tirar la toalla”

José Mármol es licenciado en Filosofía por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD),
José Mármol es licenciado en Filosofía por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD),Silverio Vidal

Aunque admite que en ocasiones ha querido abandonar alguna obra, no es un hombre que se rinda fácilmente: “No me rindo porque he aprendido la importancia de la perseverancia, la disciplina y de tener metas alcanzables. Cuando tienes esos conceptos claros, es difícil rendirte”. La seguridad de sus palabras respalda su convicción.

¿Ha querido José Mármol abandonar un texto sin concluir? Ante la pregunta, responde riendo a plenitud: “Claro. A veces las cosas se complican, sobre todo con los ensayos, porque exigen investigar y contrastar datos… Pero después lo retomo con más calma y lo concluyo; eso sí, sabiendo que ninguna obra queda como quisiéramos, siempre creo que pude hacerla mejor”. Se exige tanto que asume que lo publicado es apenas lo posible, jamás el ideal perfecto.

Este hombre que le saca provecho al tiempo, y que encuentra en la madrugada a su mejor aliada para crear, una vez que termina un libro y lo entrega a la editorial, se despide de él: “No lo vuelvo a releer, entiendo que ahí terminé”. Sonríe y recalca: “Es cierto, no lo vuelvo a mirar”.

“El mundo está ‘patas arriba’, hay que volver a los inicios”

Mientras más se habla con José Mármol, más se aprende. Pero no solo en el plano intelectual, sino sobre la profunda sensibilidad que lo habita. Su discurso no nace de los pergaminos académicos que atesora como licenciado en Filosofía por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), ni de los múltiples títulos que enmarcan su trayectoria. Está cimentado en una agudeza que lo impulsa a escribir desde el pensamiento crítico y la exploración del lenguaje.

'El ojo del arúspice' es su ópera prima. Aunque la escribió en 1981, vio la luz en 1984. A partir de ahí, este creador incansable no ha parado de escribir poesía y ensayo, géneros en los que la naturaleza de la palabra converge con la condición humana, la ética y el asombro. Para él, “la poesía es la más alta expresión posible de la belleza de la lengua”. La valida tanto en su obra como en su andar cotidiano.

Sus dotes como poeta, ensayista y filósofo le confieren una voz autorizada y lúcida para opinar sobre asuntos tan sensibles como los problemas sociales y la comunicación, o tan complejos como el vertiginoso auge de la inteligencia artificial (IA).

Al reflexionar sobre el periodismo y los medios de comunicación actuales, al dueño de esta historia le entristece ver cómo algunos han abandonado su deber informativo para subirse a la ola de los 'views'.

“Hay otros que no pierden su ética y que han conservado su forma. Todavía tienen claro que se debe informar, no desinformar; que se debe edificar, no destruir; que se debe tener como estandarte la verdad, no la falsedad”. Para él, el compromiso y la responsabilidad son valores innegociables en esta profesión.

“Es preocupante ver cómo la comunicación se ha rendido al oficio del consumo. Más que comunicar, hay un negocio basado en tendencias y seguidores. Es como si sembrar odio y dañar reputaciones fuera más redituable que sembrar amor”. Mientras abordaba este punto, su rostro reflejaba el peso de una realidad que le conmueve.

La creatividad frente a la inteligencia artificial

Mármol recientemente fue distinguido con un Doctorado Honoris Causa por la Unapec
Mármol recientemente fue distinguido con un Doctorado Honoris Causa por la UnapecFuente externa

Mármol no pasa por alto el impacto de la inteligencia artificial (IA) en el mundo moderno: “No soy tecnófobo, pero me parece que debemos cuidar nuestro pensamiento crítico. No podemos entregarnos como humanos a lo artificial. Es una herramienta que nos brinda soluciones, pero hay que tener claro que, como otras tecnologías, es algo efímero”. Por ello, aboga por que las personas no pierdan las facultades esenciales de la memoria y la reflexión.

Ante esto surge entonces una interrogante inevitable: ¿Cómo concentrarse y dar rienda suelta a la creación en un entorno tan fragmentado y ajeno a lo esencial? Como buen filósofo, Mármol ofrece una respuesta certera.

“Precisamente son esas transformaciones y esos problemas sociales los que permiten tener una mayor sensibilidad para transmitir lo que sentimos por medio del lenguaje. La lengua es un arte social vivo”. Sella la idea con una frase de Jorge Luis Borges: "Yo busco asombro donde otros encuentran solamente costumbre".

Con la autoridad de quien tiene mucho camino recorrido, vino la pregunta obligada: ¿Qué le cambiaría al mundo de hoy? Sin titubear, respondió:“Todo, le cambiaría todo. Está de ‘patas arriba’. Hay que sacudirlo”.

Remató con una cita de Pedro Henríquez Ureña: "Hay que volver a comenzar". Frente a un presente que a menudo contradice su poesía, a este hombre no le queda más que desdoblarse para sostener sus convicciones.

En el día a día

La recién celebrada XXVIII Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2026 estuvo dedicada a José Mármol
La recién celebrada XXVIII Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2026 estuvo dedicada a José MármolFuente externa

Como padre: cree en la familia y en la responsabilidad de legar a sus hijos los mismos valores que recibió de los suyos. Confiesa: “Si no fuera por esas responsabilidades que asumimos cuando tenemos hijos, me hubiese dedicado mucho más a escribir”.

Como líder: desde su rol como vicepresidente ejecutivo de Comunicaciones Corporativas, Reputación y Banca Responsable del Banco Popular, suma 35 años de trayectoria guiados por el respeto: “Para mí, todos somos iguales. Con el mismo afecto con el que saludo a cualquier colaborador, lo hago con los dueños de esta institución, más aún sabiendo que desde sus inicios en 1963, se ha distinguido por su compromiso social”.

Como ciudadano: resume su compromiso colectivo con la célebre frase de Terencio: "Nada humano me es ajeno".

Algunas de sus obras

• La invención del día (1989)

• Lengua de paraíso (1992)

• Deus ex machina (1994, 2026)

• Lenguaje del mar (2012)

• Yo, la isla dividida (2019 / 2021, Premio Casa de América de Poesía Americana 2012)

• Donde todo triste ruido hace su habitación: Poesía (1984–2019) (Colección Visor

Premios y reconocimientos

• Premio Anual Salomé Ureña de Poesía (1987 y 2007)

• Premio Pedro Henríquez Ureña de Poesía (1992)

• Premio Casa de Teatro de Poesía (1994)

• Accésit al Premio Internacional de Poesía Eliseo Diego de la revista Plural (México, 1994)

• XII Premio Casa de América de Poesía Americana (España, 2012)

• Premio de la Academia Dominicana de la Lengua (2012)

• Premio Nacional de Literatura otorgado por el Ministerio de Cultura y la Fundación Corripio (2013)

• Persona del Año por Cannes Lions Dominicana (2015)

• Premio Caonabo de Oro, de la Asociación Dominicana de Periodistas y Escritores (ADPE) y la empresa Total Dominicana (2017)

• Reconocimiento de La Facultad de Ciencias Sociales, Humanidades y Artes y la Escuela de Lenguas de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, por su trayectoria y aportes a la literatura dominicana. (2022)

• Recientemente fue distinguido con un Doctorado Honoris Causa por la Unapec, durante el desarrollo de la Feria Internacional del Libro 2026, dedicada a su persona.