A cinco días de las lluvias que provocaron el desbordamiento de los ríos Joba y Yásica, residentes de varias comunidades denuncian abandono, lentitud en la respuesta oficial y ausencia de ayuda efectiva para enfrentar los daños.
Sectores como Beragua, El Caimán, Yásica, La Jaiba y zonas céntricas incluida la calle del Sol, permanecen cubiertos de lodo, mientras familias continúan sacando muebles, colchones y otras pertenencias a las aceras para intentar recuperarlas.
Silverio Polanco afectado por las inundaciones lleno de impotencia dijo sentirse “solos y olvidados”, al señalar que todavía no han llegado brigadas suficientes ni equipos pesados para limpiar las viviendas que quedaron anegadas desde la madrugada del pasado miércoles.
La indignación ha ido en aumento, ya que, pese a que la zona fue declarada en emergencia por el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, los afectados entienden que las ayudas no han llegado.
Ante la visita anunciada del presidente Luis Abinader a Gaspar Hernández, los residentes hicieron un llamado urgente para que disponga acciones inmediatas, incluyendo maquinaria, personal de limpieza y asistencia humanitaria.
Mientras tanto, el panorama sigue siendo crítico: calles cubiertas de sedimentos, viviendas deterioradas y decenas de familias que, casi una semana después del desastre, continúan intentando volver a la normalidad sin apoyo suficiente.
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