En los últimos años se ha vuelto cada vez más frecuente que los padres lleguen a consulta preocupados por el frenillo de sus hijos.
Muchas veces han escuchado que “hay que cortarlo”, como si la cirugía fuera siempre la solución inmediata. Sin embargo, en odontopediatría sabemos que la realidad es mucho más compleja.
El frenillo labial o lingual es una estructura normal del cuerpo. La pregunta no es si existe, sino si realmente está generando una limitación funcional.
Antes de indicar una cirugía, el odontopediatra debe evaluar aspectos como la movilidad de la lengua, el desarrollo oral, la higiene, la alimentación y el crecimiento del niño.
En los bebés lactantes, además, es fundamental el acompañamiento de una consultora de lactancia certificada IBCLC, quien puede evaluar la succión, el agarre al pecho y la dinámica de la lactancia.
Muchas veces, una evaluación integral permite entender mejor la situación y evitar intervenciones innecesarias.
La medicina y la odontología responsables no se definen por hacer más procedimientos, sino por saber cuándo hacerlos y cuándo no.
Ese es también el espíritu de Sonrisas que Crecen, una iniciativa orientada a acompañar a las familias con información confiable, criterio clínico y una mirada respetuosa del desarrollo infantil.
Porque al final, nuestro mayor objetivo no es realizar más cirugías, sino cuidar con sabiduría las sonrisas que apenas comienzan a crecer.

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