Estudiantes con discapacidad triunfan en universidades, pese a dificultades y falta de datos
En los últimos tres años, Listín Diario publicó al menos siete historias de éxito y resiliencia de jóvenes dominicanos que han superado barreras físicas, sensoriales y cognitivas para alcanzar metas académicas, como un título profesional.
Al completar programas de educación superior, formación técnica y enseñanza de idiomas, pese a sus discapacidades motriz, visual, auditiva e intelectual o del desarrollo, estos jóvenes no solo cumplen sus metas personales, sino que inspiran a la sociedad a eliminar las etiquetas y reconocer el talento sin distinción de condiciones.
Entre ellos están Ángel Cabrera, quien se licenció en Mercadeo tras superar una discapacidad motriz por amputación; Anderson, quien venció retos de movilidad para convertirse en el graduando 20,000 del programa de Inglés de Inmersión; y Diajanny Peña, quien, a pesar de su discapacidad visual, se formó como técnica en masajes terapéuticos.
Asimismo, Moisés Alexander Alcántara demostró que el autismo no es una barrera para graduarse en Artes Culinarias, mientras que Carlos Efraín Castillo Molina alcanzó su título en Informática utilizando una silla de ruedas.
A ellos se unen Elianny Carolina, graduada de Mercadeo, y Lorena Peña Pimentel, quien superó la discapacidad auditiva para titularse en Administración de Empresas con el apoyo de intérpretes de lengua de señas.
Estas historias llegaron al medio al realizar las coberturas de sus graduaciones y es en ellas cuando, en ocasiones, algunos miembros del cuerpo académico se enteran de la existencia de algún estudiante con discapacidad entre los matriculados.
Para evitar esto, el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (Mescyt) está ejecutando un proceso de levantamiento de datos y actualización de las cifras, con el objetivo también de fortalecer las políticas públicas y crear nuevas, ver qué instrumentos necesitan identificar o qué recursos de apoyo necesitan estos estudiantes y a cuáles aliados se deben añadir para seguir fortaleciendo la inclusión.
No obstante, la institución rectora de la educación superior dominicana tampoco cuenta con los números específicos de alumnos universitarios que poseen alguna discapacidad, ya que registran datos de “estudiantes con dificultades” y no todas las universidades ofrecen las cifras.
En diciembre del año pasado, Listín Diario solicitó las cifras de 2025, pero el Departamento de Estadísticas entregó los números de 2024. Estos arrojan que al menos 20,764 estudiantes universitarios presentaban dificultades en seis actividades básicas universales al cierre de ese año. De esas cifras, el 75% son mujeres.
Los datos de las plantillas del matriculado, reportados por solo 22 de 57 Instituciones de Educación Superior (IES) al Mescyt, develan además que la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) es la que más registros tiene: 7,689; seguida de la Universidad Eugenio María de Hostos (Uniremhos), la cual tiene 3,936.
Según los datos suministrados a través de una solicitud de información, las dificultades más comunes entre los estudiantes universitarios dominicanos son para recordar o concentrarse (8,518 estudiantes) y para ver, incluso si usa lentes (8,475 estudiantes).
Difiuctades pre-establecidas
Anualmente se hace un levantamiento de datos estudiantiles, que abarca tanto a estudiantes matriculados como a nuevos ingresos. Ese levantamiento incorpora ítems basados en la lista breve de preguntas sobre funcionamiento del Grupo de Washington.
Se trata de una herramienta estadística de uso internacional orientada a identificar dificultades funcionales y el riesgo de limitaciones en la participación social, en la que el Mescyt ha encontrado una vía para garantizar el respeto al derecho humano y la dignidad humana, ya que no todos los estudiantes se quieren identificar con una condición.
Estas cifras no significan discapacidad en sentido clínico ni legal, ni requieren que la persona que se identifique directamente como persona con discapacidad. Estos datos son autodeclarados por los estudiantes y no existe verificación clínica, evaluación especializada ni certificación oficial de discapacidad.
Por lo que los resultados deben interpretarse como una aproximación estadística a la presencia de dificultades funcionales y al posible riesgo de limitaciones en la participación educativa, especialmente cuando existen barreras físicas, tecnológicas, comunicacionales o actitudinales.
“La sugerencia de parte del órgano rector, que es el Consejo Nacional de Discapacidad (Conadis), es que no se pregunte así tan directo, porque hay estudiantes que piensan que por responder que sí tienen alguna discapacidad, la universidad lo puede excluir o lo rechaza”, explica Gisselle Roedan, responsable de Proyectos Especiales de Desarrollo Social e Inclusión en el viceministerio de Extensión del Mescyt.
“No todo el mundo se quiere identificar con una condición. Entonces, en base a eso buscamos el instrumento”, agrega Roedan. “Hay algunos que aceptan, pero hay otros que no; hay otros que todavía están en un proceso, porque no todos nacen con la condición, sino que pueden irla adquiriendo en el desarrollo de su vida”.

Cuando alguno de estos estudiantes reconoce en la evaluación tener mucha dificultad en una de las seis establecidas, la universidad recibe una alerta. Ante esta notificación, el protocolo a seguir por la institución académica es entrevistar y acompañar al estudiante a través del departamento de Bienestar Estudiantil, para profundizar en el caso y ofrecer apoyo.
Salud y tecnología, las carreras con más dificultades funcionales
Las carreras relacionadas con el sector salud y las de base tecnológica son las que integran a la mayor cantidad de estudiantes que reportan estas condiciones funcionales en el sistema de educación superior dominicano.
Con 5,952 estudiantes, el Ciclo Básico de la UASD presenta la mayor concentración absoluta entre las carreras y programas con las cifras más elevadas. Le sigue Pre-Médica/Medicina en la misma institución con 1,359 alumnos.
Mientras que la Licenciatura en Enfermería en la Uniremhos reporta una cifra muy alta de 2,577 estudiantes. En la Universidad Adventista Dominicana (UNAD), esta carrera también es relevante con 115 estudiantes. Pero el total de la carrera, junto a otras instituciones, asciende a 2,834 estudiantes.
La carrera de Medicina también está entre aquellas con más de mil estudiantes con estas condiciones. La cifra alcanza los 1,124. En esta profesión, además de la UASD, destaca la Universidad Iberoamericana (Unibe) con 437 estudiantes, Uniremhos con 401 y el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec) con 136.
El ámbito de la Psicología presenta una alta concentración en diversas ramas (clínica, industrial, escolar, educativa, organizacional, entre otros). Sin diferencias del nivel académico, el número alcanza 1,488 estudiantes, entre licenciaturas, maestrías y especializaciones.
Asimismo, se observa una presencia notable en Ingeniería en Sistemas y Computación; el total con dificultades funcionales en esa carrera es de 1,019.
Números por dificultades específicas
Si se analizan los datos por dificultad, la mayor concentración de cada una se encuentra en el Ciclo Básico de la UASD, al ser el programa académico que más estudiantes consultados tiene. Las cifras van desde 312 hasta 3,375 matriculados que identifican alguna de estas dificultades.
De aquellos con complicaciones para ver (incluso con lentes) predominan en el Ciclo Básico de la UASD (3,093), seguida por Pre-médica/Medicina (759) en la misma universidad y la carrera de Medicina en Unibe (230).
En el caso de dificultad para oír (incluso con aparato), destaca masivamente la Licenciatura en Enfermería en Unirhemos con 2,573 estudiantes y la carrera de Odontología con 452. Entre ambos programas académicos se posiciona el Ciclo Básico de la UASD con 766 alumnos que declaran tener esta dificultad.
Los que más identifican dificultad para caminar o subir escalones, además de 616 estudiantes del Ciclo Básico de la UASD, están cursando la Licenciatura en Negocios Internacionales (221) y la carrera de Ingeniería en Software en Unapec (152). En la lista se agregan también 116 alumnos de Ingeniería en Sistemas y Computación en la O&M.
Mientras que con dificultad para recordar o concentrarse, el Ciclo Básico de la UASD encabeza la lista con 3,375 estudiantes. Otras carreras con alta incidencia son Medicina en Unibe (296), Ingeniería en Sistemas y Computación en O&M (179) y Psicología Clínica en UTE (130).
Para realizar tareas académicas también presentan dificultades. Las concentraciones más altas se reportan en el Ciclo Básico de la UASD (312), Ingeniería en Sistemas y Computación (119) y Psicología Escolar (82), ambas en O&M.
La comunicación también es un desafío para algunos estudiantes. Nuevamente, el Ciclo Básico de la UASD lidera con 986 estudiantes con esta dificultad. También destacan 158 estudiantes de Pre-médica/Medicina en la primada de América y 142 de Ingeniería en Sistemas y Computación en O&M.
Deserción de personas con discapacidad
Elizabeth Ventura, directora de Planificación y Desarrollo del Mescyt, informó a través de una solicitud de información que actualmente no se dispone de datos específicos que permitan estimar la tasa de deserción ni los motivos de abandono para estudiantes con discapacidad o con dificultades funcionales de manera diferenciada.
“No obstante, la medición de la permanencia y deserción estudiantil con enfoque de inclusión constituye una línea de trabajo prioritaria que esta institución se propone desarrollar en próximos levantamientos y ejercicios de seguimiento”, agregó en la misiva enviada a este medio.
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