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El valor estimado de los estupefacientes incautados es de aproximadamente 4,3 millones de dólares. Fuente externa.

Puerto Rico.- Agentes fronterizos interceptaron una embarcación con 174,4 kilogramos de cocaína y arrestaron a los tres supuestos contrabandistas que viajaban en la misma cerca de la isla de Mona, al oeste de Puerto Rico, informó este viernes Aduanas y Protección Fronteriza.

El valor estimado de los estupefacientes incautados es de aproximadamente 4,3 millones de dólares y los detenidos son de nacionalidad venezolana y dominicana.

Dos de los ocupantes de la embarcación comenzaron a arrojar los fardos al agua. Los agentes de Interdicción Marítima detuvieron la embarcación y arrestaron a sus tres ocupantes, un venezolano y dos nacionales de República Dominicana.

Durante una patrulla de rutina, la tripulación de un avión de Operaciones Aéreas y Marinas (AMO, en inglés) de la agencia federal detectó el pasado miércoles una embarcación sin luces al noroeste de la isla Mona.

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La tripulación de la aeronave mantuvo la vigilancia de la “yola» para ayudar a una unidad marina de AMO a llegar a la misma.

La Administración de Control de Drogas (DEA, en inglés) y la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional tomaron la custodia de los tres hombres y la cocaína para su investigación y enjuiciamiento.

“Continuaremos trabajando y asignando todos nuestros recursos policiales para lograr un mayor impacto en áreas vulnerables donde las organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico están causando mayores daños”, afirmó la agente especial a cargo de la División Caribe de la DEA, Denise Foster.

Por su parte, Creighton Skeen, director interino de Operaciones aéreas y marítimas en el Caribe, destacó que los esfuerzos colectivos han asestado “un golpe significativo a las empresas criminales” que buscan explotar las fronteras marítimas para actividades ilícitas.

La isla de Mona está ubicada en el canal homónimo que separa Puerto Rico de República Dominicana y es una ruta habitual para el tráfico de drogas. Su ubicación estratégica hace de Puerto Rico un punto de transbordo para el contrabando de drogas desde América Central y del Sur, así como desde otras islas caribeñas, a EE.UU.