Portada del cuento “Cristina y mamá”

Cristina es una niña de once años que escucha a su mamá decir una palabra que le da mucho miedo: «cáncer». En la obra, escrita por Diana Orero e ilustrada por Sandra Aguilar, la pequeña explica cómo la palabra «todavía» es su talismán. La niña dice al final del cuento, «(…) mamá, este es mi primer libro y va dedicado a ti. Y a todas las personas que han puesto cara a un cangrejo y no se han curado, todavía».

Este cuento ha sido editado por la Fundación Contigo contra el Cáncer de la Mujer, cuenta con la colaboración de AstraZeneca y la coordinación del Observatorio de la Salud (OdS).

La presentación de este cuento, a finales de la semana pasada, contó con la participación y el apoyo de numerosas personalidades de la esfera cultural, política e institucional.

El cuento nace de la historia real de Montse Almirall, vicepresidenta de la Fundación Contigo, madre de tres niños y paciente de cáncer de mama metastásico.

Cuando Montse recibió este diagnóstico, no sabía cómo abordar la conversación con sus tres hijos pequeños. Desde entonces tenía la inquietud de encontrar (o crear) un instrumento que ayudase a mamás que pasaran por la misma situación que ella a intentar contar con naturalidad y cariño a sus pequeños qué era lo que iba a pasar en su familia.

Así, el cuento editado en beneficio de la Fundación Contigo, incide en la importancia de educar y visibilizar el cáncer de mama y el resto de tumores femeninos, de las metástasis y de todas las situaciones que van a producirse a partir del diagnóstico.

Ilustración del cuento «Cristina y mamá» realizada por Sandra Aguilar.

En la presentación del cuento, en la Casa de las Alhajas de Madrid, el doctor Javier Cortés, presidente de la Fundación Contigo, indicó que «actualmente 6.500 mujeres fallecen en España cada año por culpa de esta enfermedad».

Del mismo modo, recalcó los avances que se están realizando e indicó que a día de hoy un 55 % de los cánceres se curan. Un 80 % de los de mama, también.

Marta Moreno, directora de Asuntos Corporativos y Acceso al Mercado de AstraZeneca, destacó los numerosos progresos que se están realizando en el abordaje del cáncer.

Presentación del cuento «Cristina y mamá»

A lo largo de la historia, Cristina cuenta cómo su mamá le explicó lo que era el cáncer. Le dijo que era como un cangrejo: «Por eso, cuando le pregunté a mi madre si el cáncer se llamaba cáncer porque tenía forma de constelación, ella se rio y me dijo que el cáncer se llama así porque su apariencia física tiene forma de cangrejo», cuenta la niña de once años.

De este modo, Montse consiguió explicar que el cangrejo pegajoso, que es el cáncer, había empezado a vivir en su cuerpo y sus hijos lo comprendieron muy bien.

«Me explicó que el cangrejo puede elegir cualquier parte del cuerpo para vivir y que, en su caso, había elegido el pecho; me dijo que tenía cáncer de mama. Entiendo que el cangrejo eligiera su pecho porque es la parte que está más cerca del corazón. Y el corazón de mi madre es gigante… aunque no creo que se parezca a ninguna cosa o animal… El corazón de mi madre a lo que más me recuerda es a un abrazo o a una mañana de Navidad. Así que recuerdo muy bien la primera vez que escuché esa palabra, ‘cáncer’, saliendo de la boca de mi madre. Mi padre no la pronunció; solo recuerdo que mamá nos había cuidado mucho y que ahora era el momento de cuidarla mucho a ella», explica Cristina en un fragmento del cuento.

Imagen del cuento «Cristina y mamá» realizada por Sandra Aguilar.

En el cuento se narra cómo el doctor Cortés, que fue quien atendió a Montse cuando obtuvo el diagnóstico, habló con sus hijos. A lo largo de la presentación de la obra, el presidente de la Fundación Contigo recordó que «jamás se debe mentir a un niño» y que es muy importante contar con ellos desde el principio.

Así, se plasma en la historia cómo el doctor dialogó con ellos y les enseñó cómo debían cuidar a mamá dándoles «tareas»

«Javier nos contó que la ciencia avanza súper rápido y que cada vez hay más opciones para curar el cáncer, pero que cuando no se pueden curar, en muchos casos lo que se puede hacer es cronificarlo. Es decir, cuando no se pueden echar a los cangrejos del cuerpo, lo que se puede hacer es hacerlos muy pequeñitos para que no se note mucho que están y convivir con ellos (…) me he dado cuenta de que mucha gente piensa en morir y no en ‘vivir con’, que es algo que se puede hacer», escribe la pequeña protagonista en una parte del cuento.

La psicooncóloga Fátima Cataño indicó que aunque muchos padres llegan a consulta con la necesidad de ocultar la información a sus hijos porque piensan que van a generar un trauma, esto no suele ser cierto. Ofreció herramientas para desestigmatizar el cáncer, como hablar con naturalidad sobre la enfermedad y huir del lenguaje bélico, concretamente de términos como «lucha», «batalla» o «guerrera».

Imagen extraída del cuento «Cristina y mamá». El doctor Cortés explica a los pequeños cómo deben cuidar a su mamá.

A lo largo del cuento se afirma que cuando el cáncer entra en una casa, todo el mundo habla de lo que pasa. Sin embargo, apunta en el cuento que «no se habla tanto de lo que no pasa».

Y una de las cosas que no pasa es el tiempo, afirma la niña: «Quiero decir, que tener cáncer creo que es un poco como ir de safari. Yo nunca he ido de safari, pero mi amiga Paqui sí… y me ha contado que cuando fue se sorprendió mucho. Ella pensaba que cuando llegase a la sabana estaría todo el rato viendo animales cazando, o comiendo o apareándose… pero dice que en la sabana la mayoría del tiempo no pasa nada, pues creo que con el cáncer es un poco parecido… la mayoría del tiempo te lo pasas esperando… a que te den un resultado, a que se te pasen los efectos de la quimio, a la siguiente quimio… mi tía dice que lo de «paziente» viene de la ciencia de la paz, pero yo tengo claro que viene de esperar… y mucho».

En definitiva, «Cristina y mamá», además de ser la historia personal de Montse con sus hijos y su enfermedad, es la historia de muchas mamás que no saben cómo abordar el diagnóstico de un cáncer y cómo contarlo en casa.

Es un instrumento que «humaniza la medicina desde los ojos de un niño», como afirmó el doctor Javier Cortés, director del International Breast Cancer Center (IBCC), y que es importante difundir para que todo el mundo pueda aprender a manejar la situación cuando el cáncer entra en un hogar.