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CEPAL advierte sobre ocho rupturas que reconfiguran el orden mundial

09 October 2026
This content originally appeared on Listín Diario.
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El 41.º período de sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) celebró este jueves su segunda jornada en Santiago de los Caballeros, con debates centrados en los cambios del escenario internacional y sus implicaciones para el desarrollo de la región.

La actividad comenzó con la presentación de un informe sobre geopolítica, globalización y desarrollo para América Latina y el Caribe, a cargo de la expresidenta de Chile y copresidenta de la comisión, Michelle Bachelet, quien advirtió que el mundo atraviesa una etapa de profundas transformaciones que está modificando las relaciones económicas, políticas y de poder, y llamó a los países de la región a aprovechar sus capacidades para aumentar su influencia y enfrentar de manera conjunta los nuevos desafíos.

Bachelet presentó el informe Rupturas y oportunidades: propuestas para que América Latina y el Caribe prospere en la nueva era geopolítica, que analiza las transformaciones del escenario internacional y plantea recomendaciones para que los países puedan responder a los nuevos desafíos.

Asimismo, explicó que el informe identifica ocho rupturas que están reconfigurando el orden mundial: la transformación de la globalización, la erosión del multilateralismo, la redistribución del poder hacia un escenario multipolar, los cambios en el poder blando de las grandes potencias, el deterioro de las instituciones democráticas, el avance de la desinformación, el retroceso en materia de derechos de las mujeres y la pérdida de consenso mundial sobre el cambio climático.

“El mundo cambió y los países de América Latina y el Caribe tienen muchos activos que el mundo necesita, por los que el mundo está compitiendo y que se han revalorizado en el nuevo contexto geopolítico”, afirmó.

Globalización y Competencia

Al explicar las transformaciones identificadas por la comisión, Bachelet señaló que la economía mundial pasó de una etapa de mayor interdependencia, hacia un escenario en el que los países otorgan mayor importancia a la seguridad nacional, energética, alimentaria y tecnológica.

“La economía mundial transitó de una etapa de hiperglobalización en la que se celebraba la interdependencia a una nueva fase en la que prevalecen los objetivos de seguridad nacional, energética y alimentaria y tecnológica”, sostuvo.

Activos de la región

Frente a este escenario, la comisión plantea que América Latina y el Caribe no deben limitarse a observar las transformaciones internacionales, sino aprovechar sus propias capacidades para aumentar su margen de acción.

Bachelet identificó cinco grandes categorías de activos estratégicos: las capacidades productivas, humanas y financieras; la propia región como mercado; su influencia política; y su poder blando.

Entre las fortalezas mencionó la existencia de sectores productivos de alcance internacional, industrias creativas, empresas emergentes, tecnologías de frontera, sistemas de banca de desarrollo y una población con mayores niveles educativos.

“La región misma es un activo, un mercado de más de 660 millones de personas que dispone de una variedad de mecanismos de integración y cooperación y que aún puede aumentar su integración económica en órdenes de magnitud”, señaló.

Durante la presentación de su informe, Bachelet otorgó especial importancia al Caribe dentro de la estrategia regional planteada por el informe, al considerar que sus características y experiencias pueden aportar al debate sobre el futuro de América Latina y el Caribe.

Alto costo de la vida amenaza la integración caribeña

En la sesión vespertina, El ministro de Relaciones Exteriores y Comercio Exterior de Barbados, Christopher Sinckler, advirtió que el aumento del costo de la vida representa uno de los principales desafíos para la integración caribeña, debido a que los altos precios de los alimentos y los combustibles dificultan que las familias puedan cubrir sus necesidades básicas, pese a los esfuerzos regionales por ampliar los mercados y facilitar el comercio.

“Lo que dije esta mañana en cuanto a que sea una experiencia vivida para los ciudadanos es crítico”, expresó Sinckler al plantear que la integración debe traducirse en beneficios concretos para la población y no limitarse a acuerdos entre gobiernos o a la creación de mecanismos institucionales.

El funcionario explicó que los países caribeños enfrentan crecientes presiones para cumplir sus compromisos con la población, el sector empresarial y el medioambiente, en un contexto internacional cada vez más costoso y menos favorable a la cooperación.

Alimentos y combustibles, entre las principales preocupaciones

Sinckler identificó los alimentos y los combustibles como dos de los ámbitos en los que las dificultades internacionales repercuten directamente sobre la vida cotidiana de los ciudadanos, especialmente en economías pequeñas que dependen de las importaciones.

“Nosotros importamos todo lo que consumimos y, por lo tanto, estamos siendo impactados tremendamente a nivel micro”, afirmó al referirse a la vulnerabilidad de los países caribeños ante la inflación importada.

El ministro describió el impacto de los precios desde la perspectiva de las familias que acuden a los supermercados y deben comparar los costos de los productos para decidir qué pueden comprar.

“Porque la gente simplemente no puede costear la vida actual, vivir en el medio ambiente actual”, sostuvo.

A su juicio, esta situación evidencia la distancia que puede existir entre los avances institucionales de la integración y los resultados que experimentan los ciudadanos.

En esta segunda jornada, las discusiones estuvieron centradas en los desafíos que enfrenta América Latina y el Caribe ante los cambios geopolíticos, las dificultades económicas y el costo de la vida, así como en la necesidad de fortalecer la cooperación regional.

Los debates continuarán este viernes, cuando concluirá el 41.º período de sesiones de la CEPAL en Santiago de los Caballeros.