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Buzos de la basura: La vida que brota entre los desechos del vertedero en Bajos de Haina

26 April 2026
This content originally appeared on Listín Diario.
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Detrás de la basura en el vertedero del municipio Bajos de Haina, San Cristóbal, se esconde el sustento de cientos de personas, donde los denominados “buzos” o recicladores se adentran entre los desechos, con la esperanza de "rescatar" algo de valor.

Entre desperdicios de comida, ropa mugrienta y vieja, animales muertos, heces fecales, el enjambre de moscas y el olor nauseabundo es la travesía a la que se sumerge a diario Víctor Cuevas Díaz, de 51 años.

Vertedero del municipio Bajos de Haina, provincia San Cristóbal.
Vertedero del municipio Bajos de Haina, provincia San Cristóbal.Elkys Cruz

“Para mí lo más difícil es cuando alguien me pregunta ‘¿Qué tú sabes hacer?’ y yo no sé hacer de nada”, evoca con nostalgia Cuevas Díaz mientras caminaba cojeando con una herida en su pie derecho, tras caerse hace unos días.

La basura es su único medio de vida. Desde rescatar metales, alambres, hierro, electrodomésticos, botellas, muebles, madera, cartón y otros objetos rotos y dañados que luego vende en las calles, es su trabajo.

“Yo lo que sé hacer es bucear. He destapado cubetas con muchachitos muertos, también con excremento. Encuentro cheles, pesos, anillos de plata, golfi, bronce, hierro, y esas son cosas que vendo, pero hasta ahora no he encontrado algo de mucho valor”, narra.

Víctor es oriundo de Barahona. Suspendió sus estudios en séptimo grado y, aunque aprendió a leer y a escribir, cuenta que las condiciones económicas lo llevaron a las calles y a convertirse en buzo de basura.

Se trasladó a Bajos de Haina en el 2008, con la "ilusión" de tener una vida lejos de las precariedades que cargaba en su provincia natal. Pero terminó en lo mismo, buscando entre los desperdicios.

Desde que vivía en Barahona, no tiene movilidad en los dedos de las manos, producto a varios machetazos que recibió en su juventud, expresó sin argumentar en el hecho. 

“Decidí ser buzo por situaciones económicas que vivía desde Barahona. Allá recogía botellas y me ganaba RD$50 y RD$60. Mi vida fue difícil, porque allá son mucha la gente que recoge y vive de eso y desde allá yo andaba en los basureros”, relata sus inicios en esta labor.

Allí, a menos de un minuto de los montones de desechos, vive sólo. Tampoco tiene hijos ni esposa. 

Su casa es de zinc, con piso de tierra, sin electrodomésticos, ni ventanas y sin baño donde hacer sus necesidades fisiológicas. 

“Yo vivo en esta choza; cuando llueve, se llena de agua, no tiene piso, hay muchas cucarachas; son cosas que tengo que aguantar porque no tengo la forma de cambiar las cosas”, expresa con voz entrecortada su situación.  

Buscar entre la basura

Hace 15 años, Víctor Cuevas Díaz es su propio jefe. Labora todos los días, incluyendo fines de semana y feriados. Incluso se interpuso una hora de ingreso a las labores en el vertedero, pero sin hora de salida definida.

Víctor Cuevas Díaz en el vertedero del municipio Bajos de Haina.
Víctor Cuevas Díaz en el vertedero del municipio Bajos de Haina.Elkys Cruz

“Tú vienes a las 5:30 de la mañana y me verás aquí, pero también hay una legión de muchachitos y adultos buscando a veces hasta las 10:00 de la noche”, relata.

Identifica de dónde provienen los camiones recolectores de basura, ya sea de los barrios, empresas, zonas francas o restaurantes. Explica que de esta manera puede ganar más dinero.

“Más o menos uno sabe si vienen cajas, camiones de restaurantes, cosas exclusivas, de hospitales o de los barrios por la insignia que llevan los camiones y también uno tiene los contactos de esas compañías cuando limpian y traen hierros”, detalla.

Las ganancias

Los buzos de la basura no tienen sueldo fijo, pero a diario su misión es no retornar a casa con las manos vacías.

“Soy un barrendero. Yo vivo esperando que el otro se coma la carne para yo chupar el hueso, porque esto es un basurero. Mucha gente viene a buscar piezas de lo que sea y me dan algo de dinero y así me mantengo”, declara.

Víctor Cuevas Díaz, de 51 años.
Víctor Cuevas Díaz, de 51 años.Elkys Cruz

Aunque este ingreso monetario no alcanza el monto del sueldo mínimo en el sector público o privado, describe esta labor como "honrada" porque prefiere hacer esto en lugar de salir a las calles a robar.

“Uno se adapta para no morirse, porque esto es un trabajo y uno no anda robando. Yo no me gano un sueldo fijo porque hay veces que me paso el día entero y me gano RD$30, RD$40 y RD$60; también gano RD$500 o RD$1,000, pero a veces no me gano nada”, detalla.

“Lo único que deja más dinero aquí es vender cobre y bronce, pero ya nadie está botando cosas de valor”, expresa el buzo. 

"Los inmunes"

Sin guantes ni mascarilla, entra a la basura y retorna a su casa destilando el aroma hediondo del vertedero.

Consciente de que su lugar de trabajo es un foco de contaminación y enfermedades, Víctor Cuevas Díaz asegura estar inmune a cualquier enfermedad o virus.

Víctor Cuevas Díaz busca en el vertedero del municipio Bajos de Haina objetos para vender.
Víctor Cuevas Díaz busca en el vertedero del municipio Bajos de Haina objetos para vender.Elkys Cruz

“Una noche yo tenía mucha hambre y había hallado un jamón bien tapado en la basura. Agarré el jamón y cuando empiezo a comer, siento que la boca me pica y me molesta; cuando me vine a dar cuenta, el jamón tenía muchos gusanos. Lo iba a botar, pero la boca ya estaba llena de gusanos y yo tenía hambre”, relata mientras ríe a carcajadas.

En el municipio Bajos de Haina, no solo Víctor dedica su vida a bucear en los basureros. Allí, para niños, hombres y mujeres, esta es su fuente de ingreso.

“La vida aquí es muy difícil, solamente Dios sabe; yo estoy viviendo aquí con la misericordia de Dios, comiendo lo que sea, lo que aparezca porque uno se acostumbra”, deplora acongojado el buzo.