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En esta combinación de fotos, el presidente Joe Biden (izquierda) durante un evento el 10 de agosto de 2023 en Salt Lake City, y el expresidente Donald Trump durante un evento el 13 de junio de 2023, en Bedminster, Nueva Jersey. (AP Foto)

WASHINGTON  — El presidente Joe Biden y el expresidente Donald Trump visitarán la frontera de Estados Unidos con México el jueves, mientras ambos precandidatos tratan de sacar provecho político del maltrecho sistema de migración del país en lo que se tiene previsto sea una revancha en las elecciones de este año.

Biden viajará a Brownsville, Texas, en el Rio Grande Valley, una zona que a menudo registra un gran número de cruces en la frontera, dijo el lunes la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre. Se reunirá con agentes fronterizos y hablará sobre la necesidad de una ley bipartidista, dijeron las personas. Será su segunda visita a la frontera como presidente. Viajó a El Paso, Texas, en enero del año pasado.

“Quiere asegurarse de transmitir su mensaje ahí al pueblo estadounidense”, señaló Jean-Pierre.

Por su parte, Trump se dirigirá a Eagle Pass, Texas, a unos 520 kilómetros (325 millas) de Brownsville, otro punto delicado en el enfrentamiento entre el estado y el gobierno federal sobre la seguridad fronteriza, según tres personas que hablaron con The Associated Press a condición de guardar el anonimato para poder declarar sobre los planes.

Las visitas ponen de manifiesto el papel central que la inmigración va a desempeñar en la contienda presidencial de 2024, para los republicanos y cada vez más para los demócratas, sobre todo luego de que se vinieron abajo las negociaciones en el Congreso sobre un acuerdo para frenar la migración ilegal.

Biden ha fustigado a los republicanos por abandonar el acuerdo fronterizo bipartidista después de que Trump se opusiera al plan de endurecer las restricciones al asilo y establecer límites diarios a los cruces fronterizos. Trump, por su parte, ha intensificado su retórica antiinmigración, insinuando que los inmigrantes están envenenando la sangre de los estadounidenses.

El número de personas que cruzan la frontera de Estados Unidos sin autorización legal ha estado aumentando durante años por razones complicadas, las cuales incluyen el cambio climático, la guerra y los disturbios en otras naciones, la economía y los cárteles, que ven la migración como una fuente de ingresos.

El gobierno estadounidense ha estado combinando las medidas en la frontera con un incremento en las vías legales para los migrantes, diseñadas para que las personas lleguen a la frontera en avión y con patrocinadores, no a pie y sin autorización legal. Pero la política estadounidense en este momento permite que los inmigrantes soliciten asilo independientemente de cómo lleguen. Y el número de migrantes que fluyen hacia la frontera entre Estados Unidos y México ha superado con creces la capacidad de un sistema de inmigración que no ha sido actualizado sustancialmente en décadas. Los arrestos por cruces ilegales se redujeron a la mitad en enero, pero alcanzaron niveles récord en diciembre.

El equipo de campaña de Trump dice que el plan de Biden de visitar la frontera es un indicio de que el presidente está a la defensiva en materia de inmigración y el tema es un problema para su intento de ser reelegido. La secretaria de prensa de la campaña de Trump, Karoline Leavitt, dijo que Biden está detrás de Trump en las preferencias y es responsable de la “peor crisis de inmigración en la historia” de Estados Unidos. La Casa Blanca hizo su anuncio después de que se informara sobre el viaje que Trump planea efectuar.

En tanto, el equipo de campaña de Biden señaló que son los republicanos de la Cámara de Representantes los que están a la defensiva, después de que Trump dijera rotundamente que había pedido a los legisladores republicanos que rechazaran el proyecto de ley que habría financiado a los agentes fronterizos y otras autoridades de Seguridad Nacional. The New York Times fue el medio que informó sobre el viaje en primera instancia.

Aunque sigue criticando a los republicanos por la inacción legislativa, Biden está sopesando actuar por decreto para ayudar a disuadir a los inmigrantes de dirigirse a Estados Unidos. Entre las medidas que el mandatario está considerando aplicar se encuentra la de invocar las facultades previstas en la Sección 212(f) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad, que otorga al presidente amplio margen de maniobra para bloquear la entrada de determinados inmigrantes a Estados Unidos si ello fuera “perjudicial” para el interés nacional.

Pero sin cambios a la ley, cualquier decreto emitido por el gobierno que adopte medidas enérgicas para frenar los cruces fronterizos probablemente será impugnado en los tribunales. La Casa Blanca ha informado a algunos legisladores en el Capitolio que Biden no anunciará una orden ejecutiva sobre inmigración durante su viaje a la frontera el jueves, según una persona al tanto de las conversaciones.

“No hay ningún decreto que hubiera hecho lo que habría logrado la propuesta bipartidista del Senado”, subrayó Jean-Pierre. “La política se interpuso en el camino”.

Según una encuesta de AP-NORC de enero, las preocupaciones sobre la inmigración entre los habitantes de Estados Unidos aumentaron al 35%, en comparación con 27% del año pasado. La mayoría de los republicanos —el 55%— dijo que el gobierno debe centrarse en la inmigración en 2024, mientras que el 22% de los demócratas consideraron que la inmigración es una prioridad. Eso representa un aumento del 45% y el 14%, respectivamente, en comparación con diciembre de 2022.

Trump vuelve a hacer de la inmigración el punto central de su campaña, aprovechando imágenes de inmigrantes que duermen en estaciones de policía y hangares como prueba de que las políticas de Biden han fracasado. Ha realizado frecuentes viajes a la frontera como candidato y presidente.

Durante su campaña de 2016, viajó a Laredo, Texas, en julio de 2015 para una visita que destacó cómo sus puntos de vista sobre la inmigración lo ayudaron a ganar la atención de los medios y el apoyo de la base republicana. Desde que dejó el cargo ha estado en la frontera al menos dos veces, incluida una para recibir el respaldo del gobernador de Texas, Greg Abbott

Mientras tanto, Biden sólo ha visitado la frontera una vez y no entró en contacto con ningún migrante. Más bien inspeccionó las instalaciones de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza y caminó a lo largo de un tramo del muro en la frontera. Durante las negociaciones sobre el proyecto de ley fronterizo dejó entrever que, de tener la autoridad para hacerlo, suspendería el asilo, un giro notable hacia la derecha para los demócratas, que están cada vez más preocupados por las mismas escenas de campamentos de inmigrantes, y le están pidiendo al gobierno que acelere la entrega de permisos laborales a fin de que las familias que han llegado puedan al menos buscar empleo.

El fracaso del proyecto de ley fronterizo este mes ha hecho que el Departamento de Seguridad Interior —que controla la frontera— evalúe sus prioridades y canalice dinero entre sus agencias para tapar agujeros. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas está estudiando la posibilidad de recortar las camas de detención de 38.000 a 22.000 y reducir los vuelos de deportación. Esto supondrá la liberación de más inmigrantes que llegan a la frontera.