La indignación ha estado servida desde hace años. Jeffrey Epstein: origen y, para algunos, fin de una forma de ejercer el poder (hay muchas otras) que implica arrasar con la vida de niñas, adolescentes y mujeres.
La frase manida de que “el fin justifica los medios” es una que, en su simpleza reiterada, sigue teniendo peso en la manera en que se acciona. El poder cuida al poder, y en estos tiempos de las redes sociales, al parecer la forma en que ciertos temas se tratan se convierte en la burbuja que nos aleja de la posibilidad de ver más allá, y ver más acá.
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Veo videos en redes. Leo posteos (tuits). Se hace vocería sobre particularidades convenientes. Señalan, algunos con orgullo, que en los documentos hechos públicos sobre el caso Epstein (con tachaduras y páginas completas con letras detrás de amplios recuadros negros) no hay figuras o nombres de tal grupo minoritario, de tal ideología, de tal partido, de tal grupo de poder; y reiteran, con cierto dejo de alegría y media sonrisa, que los que están son los contrarios a esos grupos minoritarios, a esa ideología, a ese grupo de poder del que son afectos.

Lo afirman incluso obviando que los espacios no tachados de esos documentos sí mencionan y hacen referencia a personas ligadas a esos grupos minoritarios, a esa ideología y a ese grupo de poder que quieren salvar en la impolutez de su pensamiento, de su discurso, de su contradicción.
La osadía en la construcción de sus burbujas llega tan lejos que asumen, con una fe casi religiosa, que tras los recuadros negros que ocultan letras en esas millones de páginas no existe nada que los pueda contradecir. Parecen predicadores defendiendo islas que creen continentes.
En sus peroratas, en sus ejercicios argumentales, en sus copias de las copias del guion que le han dictado otros, no hay una sola palabra para las sobrevivientes, para las hoy mujeres que fueron las niñas y adolescentes abusadas por hombres y por varias mujeres comandadas por Ghislaine Maxwell (y el apoyo y silencio cómplice de otras y otros).
No tienen palabras que mencionen y den cuerpo, discurso y presencia a Virginia Giuffre (antes Roberts), Annie y Maria Farmer, Sarah Ransome, Juliette Bryant, Courtney Wild, Chauntae Davies y Michelle Licata, por mencionar algunas de las decenas de mujeres, cuya mayoría decidió reclamar en el anonimato, que prefiere sanar en las sombras, que no tienen cómo enfrentar la revictimización.
Ni una palabra para ellas.
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Virginia Giuffre (antes Roberts): 17 años. Atrapada por esta red mientras trabajaba en el club Mar-a-Lago en Florida. Fue abusada sexualmente a los 7 años por un amigo de su familia. Pasó por varios hogares de acogida. A los 14 años vivía en las calles. Trataba de reconstruir su vida cuando Ghislaine Maxwell la “reclutó” bajo engaños en el año 2000. Al año siguiente, conoció y fue abusada, según sus declaraciones, por el hoy expríncipe británico. Al llegar a la mayoría de edad, dijo en una entrevista, “perdieron el interés por ella” y la enviaron a Tailandia para “estudiar y reclutar”. Ella decidió huir. En 2009 presentó una demanda contra sus exverdugos. Creó una fundación para víctimas de trata sexual. Tuvo tres hijos con el hombre con quien se casó y que la ayudó a huir. Murió por suicidio en abril de 2025. Se publicaron sus memorias de manera póstuma. Después de su muerte, su padre Sky William Roberts, quien nunca le dio un espacio seguro para vivir, ofreció entrevistas hablando de complots.
Annie Farmer: 16 años. Abusada durante una visita a un rancho de Nuevo México. Como a otras víctimas de esta red de trata y abuso sexual, fue fotografiada. Ha sido una vocera activa de las sobrevivientes de este caso y testigo de la acusación. Actualmente es psicologa.
Maria Farmer: 26 años. Hermana de Annie. Fue ella quien en 1996 se acercó al FBI para denunciar a Epstein, asegurando que había robado fotos personales que ella tomó de sus hermanas de 12 y 16 años para venderlas y que le había pedido a ella que tomara fotos a otras niñas. En ese momento reportó su propio abuso y los observados en el entorno de Epstein y de Maxwell.
Courtney Wild: 14 años. Fue una de las víctimas más jóvenes en la red de Palm Beach. En una entrevista habló de sus notas sobresalientes en primaria, siendo porrista y tocando en la banda escolar. Su hogar se derrumbó debido a las adicciones de sus padres y terminó sin hogar. En esas circunstancias fue atrapada por esta red.

Sarah Ransome: 22 años. Fue reclutada bajo falsas promesas de ayuda con su educación y carrera. Estuvo en la isla caribeña de Little St. James, en las Islas Vírgenes, lugar en que se cometieron múltiples abusos por Epstein y sus invitados. En sus declaraciones como testigo, y también en un libro que publicó, detalla, entre otras cosas, que por ese lugar pasaron decenas de adolescentes y jóvenes que eran abusadas por turnos, sin posibilidad de quejas. Señala que gran parte de las chicas provenían de hogares pobres y que entre las prácticas usadas para obligar al abuso estaba la de suspender la alimentación.
Juliette Bryant: 15 años. Fue convencida de ir a un “retiro” cuando recién iniciaba una carrera de modelaje. En sus declaraciones públicas ha afirmado que se le obligaba a ser abusada tres veces al día, y que vio durante el tiempo que estuvo en la isla a unas 60 adolescentes y mujeres jóvenes “yendo y viniendo”. Durante los años dentro de este espacio de trata sexual, aseguró que recibió amenazas dirigidas a su familia si contaba algo.
Chauntae Davies: 18-19 años. Fue reclutada inicialmente para trabajar como masajista profesional. Ya dentro de la red de abusos, asegura que Epstein se jactaba de sus influencias y poder.
Michelle Licata: 17 años. Sus encuentros con Epstein ocurrieron repetidamente en Florida. Ha dicho que fue reclutada por una amiga, también víctima de esta red de trata.
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¿Cómo eran ustedes cuando tenían 14, 16, 20 años? ¿Qué recuerdan de esa época? ¿Cómo era su ambiente familiar? ¿Cuáles eran sus sueños? Si tienen la edad suficiente para sentirse personas con experiencia y madurez, ¿cómo juzgarían la experiencia y la madurez que tenían a esas edades? ¿Recuerdan algún episodio de abuso, sexual o no, hacia ustedes? Si no es así, ¿creen que con la experiencia y madurez de sus 14, 16 o 20 años podrían haber detenido un abuso sexual contra ustedes de parte de alguien mayor, con dinero y poder, protegido por políticos y figuras sociales importantes?
Si eres mujer, una mujer adulta, ¿qué recuerdas de ser niña? ¿Cuáles eran tus metas? ¿A qué sobreviviste? ¿Quién fue “tu hogar”, quién fue “tu lugar seguro”, quién te protegió en algún momento? ¿Sobreviviste a algo que no podías evitar cuando eras esa niña?
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Entre 1996 y 2005, las autoridades de investigación de Estados Unidos recibieron varias denuncias en torno a la red de trata sexual de Epstein. Cuando por fin llegó la primera acusación, el poder entró en escena. El acusado logró un acuerdo en 2007 para evitar un proceso penal federal. El acuerdo fue aprobado por Alexander Acosta, entonces fiscal federal en Miami, quien se convirtió en secretario de Trabajo en el primer período de Trump en 2017. Las víctimas de Epstein afirman que no fueron notificadas del acuerdo de culpabilidad hasta después de que se había firmado.
Courtney Wild, quien tenía 14 años cuando comenzó a ser abusada en la red de Epstein, dijo en una entrevista que en ese momento se sintió revictimizada. No sería la última vez que ella y otras sobrevivientes de ese caso se sentirían de esta manera.
Las autoridades estadounidenses, que han sido tan cuidadosas en tachar millones de palabras y nombres dentro de las millones de páginas de este expediente, no lo fueron tanto para proteger la identidad e integridad corporal de decenas de adolescentes y mujeres en fotografías incluidas en estos documentos. The New York Times reportó haber encontrado casi 40 imágenes sin editar que parecían formar parte de una colección de fotos personales, en las que aparecían tanto cuerpos desnudos como los rostros de las personas retratadas, cuando revisaban más de tres millones de páginas subidas al sitio web del Departamento de Justicia en enero de este año, 2026.
Ayer veía un video en redes sociales en el que varias de las sobrevivientes expresaban su queja a CNN de que nombres, direcciones y otros datos personales de ellas y otras chicas están expuestos en los documentos, mientras se habían tomado el tiempo de tachar por completo, por ejemplo, cinco de siete páginas que contenían el testimonio de una de las víctimas de abuso sexual en esta red de Epstein, protegiendo nombres y circunstancias alrededor de los abusadores.
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Datos oficiales indican que en República Dominicana, una de cada 45 personas involucrada en el comercio sexual es menor de edad para 2022.
Anoto dos noticias de las últimas dos semanas: una adolescente de 13 años asesinada de manera supuestamente accidental por su hermana, de 23 años, en medio de una pelea mientras era maltratada por el hombre de 20 años con el que convivía desde los 10 años. Un excoronel de la Policía Nacional, de 60 años, apresado cuando intentaba escapar el país, acusado de violar a una niña de 8 años en la comunidad de Matanzas, en la provincia Peravia.
El Ministerio Público registró solo entre enero y octubre de 2025 más de 57,538 denuncias relacionadas con violencia de género, intrafamiliar y delitos sexuales. Se estimaba en 2021 que cerca del 29 % de las víctimas de delitos sexuales reportados eran menores de edad. Según la Encuesta Nacional de Agresiones Sexuales contra la Mujer 2024 (CIPAF, 2024), el 18.6 % de las mujeres mayores de 18 años ha sido víctima de agresión sexual y el 6.3 % ha sufrido un intento de violación sexual; asimismo, entre el porcentaje que reportó acoso sexual vivido por ellas o alguien conocido, el 28.9 % dice que eran menores de edad.
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En 2012 entrevisté a la periodista mexicana Lydia Cacho, quien ha dedicado su carrera profesional a investigar y poner en evidencia las redes de abuso sexual y violencia sexual en su país y en nuestra región. Debido a su trabajo, fue víctima de secuestro y violación por hombres de poder.
“Mientras persistamos en discutir el tema de la violencia contra las mujeres, incluyendo la sexual, solo desde el ámbito de lo penal, desde la persecución jurídica de los malos, no vamos a lograr absolutamente nada. Algunos malos en la cárcel, que eso es bueno, pero luego qué pasa con todo lo demás. No son castigos ejemplares, porque hay que trabajar en el tema de la educación y tiene que ver con los medios, y eso nos lo sabemos de memoria. En la medida que los medios sigan cosificando a las mujeres de todas las formas posibles y no haya un contraste, nadie lo va a entender”.
Sobre República Dominicana me comentó: "Yo quiero ver al primer político dominicano que se pare frente a los medios y empiece a hablar de la explotación sexual comercial de las adolescentes dominicanas, que es un problema monumental".
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Jeffrey Epstein está muerto desde 2019. La información oficial señala que se suicidó en su celda.
En 2022, Ghislaine Maxwell fue encontrada culpable de cinco de los seis cargos por reclutar y traficar adolescentes para que Epstein abusara de ellas, y condenada a cumplir 20 años de prisión.
Ningún otro hombre o mujer que abusó de las decenas de niñas, adolescentes y mujeres en esta red ha sido acusado o llevado a la cárcel.
Mientras, millones de páginas siguen siendo el medio para diversos fines, entre ellos medir la santidad o no de grupos minoritarios o no, grupos de poder e ideologías políticas.
Sobre las abusadas, leí un comentario hace unos días en una publicación en la que se mostraba la famosa foto del expríncipe junto a la fallecida Virginia Giuffre y a la proxeneta hoy condenada: “Yo la veo muy sonriente en esa foto”.
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