Cuando uno piensa viajar a Brasil surge la imagen de las famosas playas, lustrosas morenas de muslos color caoba con caderas rebeldes, el Cristo Redentor y las rumbas interminables con samba incluida. Muy cierto todo, pero hay algo más.
Hay favelas, hay zonas mágicas en el nordeste y Amazonas, bandas de música vibrantes, cerveza en cada colmado brasileño y playas de ensueño, como las del Caribe. Ah, y la amabilidad increíble de los brasileños.

Se piensa en Sao Paulo y Río de Janeiro, uno que otro turista piensa en Brasilia, la capital, y otros viajan a Salvador de Bahía, la primera capital brasileña con profundas huellas africanas. Brasil es algo más.

Más allá de las playas
Brasil es algo más que un destino, pues tiene 8.5 millones de kilómetros cuadrados de playa, selva, ciudad y fiesta, y es para bailar descalzo y saludar a la gente hasta la saciedad.
Sao Paulo es el epicentro económico de la nación de 200 millones de habitantes y gente de América Latina.
Ciudad comercial, financiera y cultural, allí se puede visitar el Museo de Arte, la Pinacoteca, la Avenida Paualista (corazón financiero y cultura, con museos, cafés y arquitectura moderna.
Hay espacio para naturaleza con los parques Ibirapuera, el pulmón verde de la ciudad; Pico de Jaraguá, Jardín Botánico y Bosque de Cantareira.
La noche vibra en Sao Paulo y la gastronomía diversa condimenta el paladar de los turistas.
Y para los que repelen las grandes ciudades, hay ciudades satélites donde hospedarse con encantos para ver, como Santos, la cuna del fútbol de Pelé con museo y todo del deportista, uno de los puertos más importantes del comercio mundial y la historia del café.
En Santos se consigue playa extensa, alquileres de rentas cortas funcionales, más seguridad y gente más pueblerina dispuesta a conversar y bailar.
Río de Janeiro es la mira de todos. Y con sobradas razones. Visitar el Cristo Redentor y la montaña Pan de Azúcar es conectar con la naturaleza, el cielo y la vista 360 de toda la ciudad.
El centro para la bohemia y caminar, Lapa y Santa Teresa, con parada obligada a las escaleras de Selarón, con su arte urbano a flor de piel.
Confieso que las playas Copacabana e Ipanema llenaron mis expectativas de turista caribeño: son hermosas, extendidas y de una blancura infinita en sus arenas, además de aquella espectacular vista.
Y en Río, nunca -pero nunca- dejar de visitar la favela Rocinha, la más grande de todo Brasil, que en sus entrañas muestra la gente como es, el colmado de barrio, el arte, el deporte y la juventud que busca aire en las expresiones culturales. Es super segura en alianza con los líderes comunitarios.
Algo similar a Comuna 13 en la ciudad colombiana de Medellín, es tremenda experiencia caminar sus vericuetos, compartir con los cariocas del barrio con toda seguridad y bailar Capoeira, el baile tradicional de estas tierra, herencia de la africanía.
Brasil es algo más que un destino, pues tiene 8.5 millones de kilómetros cuadrados de playa, selva, ciudad y fiesta, y es para bailar descalzo y saludar a la gente hasta la saciedad.
Salvador de Bahía es el alma africana. Fue la primera capital brasileña y los africanos y europeos dejaron huellas profundas en ella, con su cultura culinaria, los bailes y la piel.
El epicentro del Estado de Bahía desarrolla toda una oferta de turismo regenerativo, para que los turistas acudan a disfrutar las rutas de senderismo, el avistamiento de aves, compartir con la comunidad y hacer todo tipo de turismo natural.
En Foz de Iguazú ( Fuerza de la Naturaleza) hay que ver su famosa catarata, con 275 saltos de agua en la frontera con Argentina y lugar donde acuden miles de turistas al año.
Amazonas es otro espectáculo. En Manaus, la capital de este estado, se puede tomar un tour sin riesgo para recorrer el río Amazonas y el borde de la mágica y famosa selva, onde se comparte con sus habitantes de piel y fisionomía diferentes.
A Ilhéus no puedo dejar de mencionarla, con sus playas extendidas, sus presentaciones la mezcla melancólica y alegre del forró y la cultura del escritor Jorge Amado. Un museo cuenta la historia del famoso novelista y los restaurantes Vesubio y Bataclan lo validan.
Lo que hay que saber

Un dólar se cambia a 505 reales.
En Brasil, en general la seguridad es buena.
Idioma oficial: portugués (80 por ciento parecido el español).
Mejor época para visitar Brasil: abril-junio y agosto-octubre).
En Brasil funciona la aplicación Pixie para pagos inmediatos y sin comisiones, todos los vendedores de la calle la tienen.
En todos los lugares (hasta vendedores ambulantes) tienen datáfonos para cobrar con tarjeta.
Hay mucha variedad de cervezas brasileñas o no
La Caipiriña es el “trago nacional”, elaborado con ron artesanal y azúcar. Mucho cuidado, más de dos ponen a bailar en un solo pie.
La comida típica brasileña es la Feijoada, una mezcla de frijoles negros con carne de cerdo que se come los miércoles y sábado. También tiene el Pao de queijo o pan de queso (sabrosísimo y adictivo).

El famoso Rodizio (carne asada servida en varilla) se come en cualquier restaurante de diferentes estratos en todo Brasil. Precio promedio: 25 USD.
El Acaí es un plato salado que se come en el norte. con pescado. En el sur, dulce como postre.
En las playas Copacabana e Ipanema, se recomienda no dejar las pertenencias fuera de la vista.
Tomar precauciones en la calle con el celular (se habla de asaltos frecuentes).
Para ir al Cristo Redentor y Pan de Azúcar, los recomendable es contratar tours cuyo precio, durante todo el día, ronda los 90 dólares
No dejar de visitar la favela, tres tremenda experiencia.
Autoridades diplomáticas dominicanas son tremendo soporte para quien lo necesite, hasta recomiendan guías certificados para los recorridos (Randu @ResumenDeSalud.Do es un palo: chico dominicano con 10 años en Río especializado en recorridos por favela Rocinha: da confianza y conoce la zona).
Recorrido por favela cuesta 35 USD promedio y video lo mismo.
Hay una Asociación de Dominicanos en Brasil (@ResumenDeSalud.Do), muy atentos sus directivos para los que necesiten orientación.
Para viajar a otros destinos internos, como Bahía, Minas Gerais, Pernambuco, etc), aerolíneas brasileñas con vuelos internos conectan con boletos promedios de 100 USD.
Varias aerolíneas conectan con Brasil desde República Dominicana, de forma directa o a través de otros países. Incluso, hay una aerolínea dominicana.
El tiempo de vuelo promedio directo desde República Dominicana son 7 horas.
Los dominicanos no necesitan visa para viajar a Brasil y tienen hasta 60 días para estar como turista
Brasil recibe unos 10 millones de turistas al año, la mayoría va a disfrutar más allá de las playas y los famosos carnavales.
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