Cómo Brasil pretende alimentar al mundo desde la sostenibilidad y complementariedad
Presentándose como un socio estratégico y sustentable para la seguridad alimentaria global, Brasil busca suplir las demandas locales que otros países no pueden cubrir de manera eficiente sin la necesidad de generar sobreproducción no deseada.
Así lo mencionó el presidente de la Asociación Brasileña de Proteína Animal (ABPA), Ricardo Santin, durante la sexta edición del Salón Internacional de Proteína Animal (SIAVS) con la premisa “no debe haber fronteras para los alimentos”, explicando que el objetivo no es competir de manera agresiva con las industrias locales de otras naciones, sino garantizar su abastecimiento frente al crecimiento de población mundial y su demanda continua de alimentos.
Para ilustrar, mencionó que, aun cuando China es el segundo mayor productor mundial de carne de pollo, su demanda interna supera lo que su industria local puede proveer. En caso de que el país asiático intentara criar y procesar suficientes pollos para satisfacer solo la demanda nacional, se generaría un excedente masivo de 5 a 6 millones de toneladas de carne de pollo, desestabilizando los precios y la producción de su mercado interno.
Por esta razón, Brasil exporta más de 230,000 toneladas de patas de pollo al año, cubriendo este nicho de consumo específico de manera eficiente.
“Estamos listos para complementar las industrias locales, ayudar en la seguridad alimentaria, ser parte de la solución. Tenemos aquí 140 compañías y cooperativas que están asociadas a la ABPA y esa producción está basada en pilares muy claros de eficiencia, sanidad animal, sostenibilidad animal y, por encima de todo, la vocación de producir alimentos”, resaltó durante el acto de apertura.
Es por esta razón que el gigante suramericano se posiciona como el mayor exportador mundial de pollo y carne vacuna, el tercero en carne de cerdo, además de ampliar proyecciones en otros productos de origen animal como el huevo, tilapias y lácteos, logrando de esta forma comercializar en más de 150 países con más de 220,000 contenedores al año en todos los continentes.
Santin añadió que, bajo esa línea de acción, para este año se proyecta exportar cerca de 5,87 millones de toneladas de carne de pollo y, en el ámbito interno, el consumo de huevos logró alcanzar un volumen de producción sostenido de 1,800 huevos por segundo.
“Cuando hablamos de exportación, Brasil es el primer exportador del mundo con 37,3% de la cuota de mercado global, exportando el año pasado 5,300,000; este año debemos llegar cerca de 5,700,000 toneladas exportadas. En Brasil hoy la exportación brasileña ya es mayor que la sexta mayor producción mundial”, indicó.
Sostenibilidad y bioseguridad
En conjunto con estas proyecciones, el presidente de la ABPA expresó que el crecimiento de la productividad agrícola y ganadera va de la mano con las exigencias internacionales de preservación ambiental gracias al Código Forestal brasileño, conocido por ser una de las legislaciones más estrictas del mundo.
De esta manera, solo el 7,8% del territorio nacional se utiliza para cultivos agrícolas y el 66,3% permanece bajo protección como vegetación nativa. Para el crecimiento de la producción de granos y proteína no es necesaria la deforestación, debido a que el país cuenta con más de 50 millones de hectáreas de pastizales extensivos con potencial de conversión a agricultura en conjunto con esquemas de integración como labranza-ganadería-bosque.
Respecto a la sanidad animal, existen protocolos de bioseguridad rigurosos que mantienen los planteles de la nación suramericana libres de influenza aviar en la producción comercial, con un solo caso aislado en el pasado, además de promover el principio de regionalización ante la Organización Mundial de Sanidad Animal, permitiéndoles aislar una zona en caso de brote sin interrumpir las exportaciones del resto del territorio nacional.
“Hoy todas las empresas exportadoras tienen los controles de programa que aseguran sanidad, inocuidad alimentaria, calidad y cumplimiento de los estándares de los países importadores”, reveló Santin.
Impacto en la sociedad
Más allá del posicionamiento en el mercado global, el modelo agroindustrial brasileño integra a más de 50,000 pequeñas familias agricultoras en propiedades de 10 hectáreas o menos, logrando generar empleos directos para 500,000 trabajadores y dinamizar la economía de municipios en el interior. Asimismo, el sector impulsa prácticas de economía circular, como el aprovechamiento de los residuos del procesamiento de maíz y de las semillas de algodón para elaborar alimentos balanceados destinados a la ganadería.
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