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Un extenso currículum adorna la vida deportiva de Luisín Mejía Oviedo

13 July 2026
This content originally appeared on Listín Diario.
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Hay personas que hacen del deporte una etapa de su vida. Luisín Mejía hizo del deporte su gran proyecto.

Su hoja de servicios no se mide únicamente por los cargos que ha ocupado, sino por las generaciones que ha visto crecer, las instituciones que ayudó a fortalecer y los escenarios internacionales donde la bandera dominicana comenzó a ganar cada vez más espacio.

En su CV, la historia dirigencial de Luisin es bastante definida: primero atleta, luego presidente de la Asociación de Softbol del Distrito Nacional, presidente de la Federaciòn Dominicana de Softbol, Secretario General del Comité Olimpico Dominicano, presidente del COD, miembro del Comité Olímpico Internacional (COI) y presidente de Centro Caribe Sports.

En el interín, miembro de distintas comisiones, incluyendo el montaje en el país de los Juegos Panamericanos 2003.

Su tiempo como jugador

Desde un joven que jugaba softbol los fines de semana hasta convertirse en miembro del COI, el banilejo ha recorrido un camino que pocos dirigentes deportivos del continente pueden exhibir.

Paradójicamente, todo comenzó dentro de un terreno.

Antes de convertirse en uno de los dirigentes deportivos más influyentes del país, Mejía practicó béisbol, baloncesto, tenis de mesa y softbol. Aunque asegura que este último fue donde más sobresalió, guarda con especial cariño un partido de baloncesto juvenil disputado en la década de los 70 con el equipo de Baní frente al poderoso San Lázaro, en la escuela Ana Pérez.

En el béisbol se define entre risas como “un extraordinario jugador defensivo, pero impresionantemente malo bateando”.

Sin embargo, fue el softbol el deporte que terminó cambiándole el rumbo.

Mientras estudiaba Economía en la Universidad Autónoma de Santo Domingo y trabajaba en la Secretaría de Agricultura, comenzó a jugar los sábados con sus compañeros de oficina. Allí fue descubierto por Nelson Muñiz, quien lo integró a la Liga Aborigen.

“Recuerdo un torneo de categoría molinete donde estaba disputando el liderato de bateo con Papo Abreu. Después entré oficialmente a la Liga Aborigen y ahí comenzó todo. Nunca pensé que ese deporte me llevaría tan lejos”, sostuvo Luisín, durante una entrevista para Palco de Grandes Ligas, sección del Listín Diario que conduce el editor deportivo Héctor J. Cruz.

Su paso a la dirigencia tampoco fue planificado.

Al notar la falta de organización de los torneos, decidió involucrarse para mejorar la estructura. Primero presidió Asadina y posteriormente la Federación Dominicana de Softbol.

“Nunca busqué un cargo. Simplemente iba trabajando donde entendía que podía aportar y las responsabilidades fueron llegando una tras otra”, expresó.

Durante la década de los 80 ya presidía la Federación Dominicana de Softbol y ocupaba la vicepresidencia de la Federación Internacional de esa disciplina, período en el que República Dominicana conquistó importantes medallas internacionales.

Su ascenso continuó años más tarde dentro del COD, donde encontró a quien considera el gran mentor de su carrera.

“José Joaquín Puello me enseñó mucho más que dirigir una institución. Me enseñó a manejar los recursos, a tratar a la gente y a esperar los tiempos. Nunca ambicioné su puesto; trabajé como secretario esperando que el momento llegara por sí solo”, afirmó.

Ese momento llegó en diciembre de 2003, cuando asumió la presidencia del COD tras la salida de Puello.

Apenas meses después, el deporte dominicano vivió uno de sus capítulos más memorables con la medalla de oro conquistada por Félix Sánchez en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.

Pero quizás el reconocimiento más importante de su carrera llegó trece años después.

En 2017 fue elegido miembro del Comité Olímpico Internacional, una candidatura impulsada por el entonces presidente del organismo, Thomas Bach, a quien había conocido durante reuniones de la Asociación de Comités Olímpicos Nacionales (ACNO).

“Cuando recibí la noticia no lo creía. Lo primero que hice fue llamar a mi esposa y luego a mi mamá. El proceso para llegar al COI es extremadamente riguroso y pensé que era un sueño imposible”, confesó.

En 2019, dos años más tarde, fue electo presidente de la Organización Deportiva Centroamericana y del Caribe (ODECABE), que posteriormente cambió a su nombre actual en inglés CentroCaribe Sports.

Hoy forma parte de la exclusiva comisión de nueve miembros encargada de evaluar y recomendar las sedes de los Juegos Olímpicos, una responsabilidad que considera el mayor honor de toda su trayectoria.

“Ese es el cargo más grande que he tenido dentro del deporte mundial".

Sus dos grandes aportes

Cuando repasa su legado, menciona dos aportes que considera trascendentales para el país: la aprobación de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026 y la designación de República Dominicana como sede de la Asamblea del Comité Olímpico Internacional en 2027.