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Joven denuncia que ha sufrido abuso sexual y abandono

11 June 2026
This content originally appeared on Listín Diario.
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En aparente estado de vulnerabilidad mental, Ana Yomari Pimentel, de 30 años, llegó este miércoles a la redacción de Listín Diario para denunciar una vida marcada por presuntos abusos y abandono desde su infancia.

Según relató, creció en el sector Las Palmas de Herrera, en Santo Domingo Oeste, donde asegura que ocurrieron gran parte de las situaciones de violencia y maltrato que marcaron su vida.

Pimentel explicó que fue criada por quien era la pareja sentimental de su madre y la familia de este, luego de que su progenitora se apartara de su cuidado cuando ella era una niña.

De acuerdo con su testimonio, desde entonces fue sometida a distintas formas de maltrato dentro del entorno familiar.

“Yo fui brutalmente maltratada en todos los sentidos. Mi niñez, mi adolescencia y mi adultez han estado marcadas por el dolor”, expresó mientras intentaba contener las lágrimas.

Ana Yomari Pimentel muestra parte de los daños físicos que sufrió recientemente.
Ana Yomari Pimentel muestra parte de los daños físicos que sufrió recientemente.Víctor Ramírez

La joven afirmó que durante años sufrió violencia física, emocional y psicológica, y según relató ha sido víctima de explotación laboral. También sostuvo que recibió poca educación formal y que apenas logró cursar hasta el octavo grado.

Denuncia ser abusada sexualmente y drogada

Durante la entrevista, Pimentel aseguró haber sido víctima de abuso sexual desde temprana edad y afirmó que en distintas etapas de su vida, supuestamente fue drogada sin su consentimiento.

La joven relató que experimentó episodios recurrentes de desorientación, pérdida de conciencia y lagunas de memoria, circunstancias que posteriormente la llevaron a sospechar que estaba siendo drogada.

Sin embargo, no presentó documentación médica ni pruebas que permitieran corroborar dichas afirmaciones.

“Me sentía maltratada y confundida, pero no entendía lo que estaba pasando”, manifestó.

HA buscado ayuda en instituciones públicas

Pimentel aseguró que en múltiples ocasiones acudió a diferentes instituciones públicas en busca de orientación y apoyo para enfrentar las situaciones que denuncia.

Entre ellas mencionó al Ministerio de la Mujer,  donde, según dijo, fue escuchada y posteriormente referida a una casa de acogida. No obstante, sostiene que no recibió el seguimiento o acompañamiento que esperaba.

“A donde voy me dan la espalda. Siento que nadie me cree y que me tratan como si estuviera inventando lo que viví”, expresó.

La joven también afirmó haber visitado otras entidades estatales y medios de comunicación con el propósito de exponer su situación y solicitar ayuda, pero según relató le dieron la espalda.

Señalamientos sobre una visita al Despacho de la Primera Dama

Entre los episodios relatados, Pimentel aseguró que acudió al Despacho de la Primera Dama en busca de asistencia y que, posteriormente, comenzó a experimentar síntomas físicos que la llevaron a sospechar que supuestamente le habían suministrado de alguna manera alguna sustancia.

No obstante, no presentó evidencias que sustenten esa versión ni explicó de qué manera habría ocurrido el hecho. Estas afirmaciones tampoco han podido ser corroboradas de manera independiente por Listín Diario.

Sin un hogar fijo

Ana Yomari Pimentel mientras contaba su situación.
Ana Yomari Pimentel mientras contaba su situación.Víctor Ramírez

La joven indicó que actualmente no cuenta con una vivienda donde residir de manera permanente y que, en ocasiones, se ve obligada a dormir en las calles o buscar refugio temporal en destacamentos policiales.

Asimismo, narró que recientemente perdió una cartera que contenía dinero, documentos personales, tarjetas bancarias, su teléfono celular y otras pertenencias, situación que agravó aún más las dificultades que enfrenta.

Pimentel también describió un episodio reciente de desorientación mientras se desplazaba por Baní, provincia Peravia. Según contó, salió con la intención de viajar a Higüey para conocer la Basílica de Nuestra Señora de la Altagracia, pero terminó en un centro médico sin recordar con claridad cómo llegó hasta allí.

“En estos días salí con rumbo a Higüey y terminé en un hospital de Baní. Recuerdo que me inyectaron y luego me sentí extraña”, manifestó.

“Solo quiero justicia”

A pesar de las dificultades económicas y sociales que asegura enfrentar, Pimentel insistió en que su principal interés no es recibir dinero ni asistencia material.

“Yo lo que quiero es justicia. Quiero que alguien escuche mi historia y que se investigue todo lo que me pasó. No quiero que mi vida se quede así”, expresó.

La joven llegó a la redacción en una aparente situación de vulnerabilidad social y emocional, sin recursos económicos suficientes y con la esperanza de que su testimonio motive la intervención de las instituciones competentes.

“Yo soy una sobreviviente. He pasado por muchas cosas y todavía sigo aquí. Lo único que pido es que me ayuden a encontrar justicia”, concluyó.