Uno de los secretos detrás de la firma millonaria del prospecto Luis Hernández era su padre
Los millones de dólares, los elogios y los aplausos fueron parte de la firma de Luis Hernández, un prospecto venezolano de la clase internacional 2026 que pactó con los Gigantes de San Francisco por USD$5,000,000.
El novel de 17 años era el protagonista y afrontó la situación con alegría y pizcas de nerviosismo. Sin embargo, esos destellos de inquietud se calmaron cuando observó a un hombre sentado entre los presentes de la ceremonia, uno muy importante.
Era Carlos Hernández, su padre, quien lo miraba atentamente con una sonrisa en su rostro. El gesto era el de un papá que parecía sentir que había cumplido con su misión, pero no con una sola, sino con una doble.
Aparte de ser el progenitor del prospecto más caro de la clase internacional 2026, también fue parte del cuerpo de entrenadores de la Academia Carlos Guillén, esos que ayudaron en el trayecto amateur del parador en corto.
"La espera terminó. Teníamos tiempo esperando por este día, trabajando fuerte todos los días para llegar aquí. Mi esposa (Liliana Vega) fue fundamental y sus abuelos también", comentó el hombre mientras sostenía una gorra de la novena californiana, la que usó su descendiente en la oficialización de su contrato como profesional.

Dentro de la Academia Carlos Guillén, Hernández funge como evaluador y coach, dos posiciones que le ayudaron a cumplir una frase muy utilizada por las personas: "Los padres siempre quieren lo mejor para sus hijos".
La cercanía fue clave
Cuando el campocorto nació, la familia Hernández Vega residía en San Juan de Los Morros, una ciudad del estado de Guárico, pero con apenas unos días de tener a Luis en sus brazos decidieron mudarse a la urbe de Maracay, la capital del estado de Aragua.
La decisión fue acertada, debido a que el adolescente ingresó a la academia del expelotero Carlos Guillén con 10 años de edad y allí pudo desarrollarse hasta pactar con una escuadra liga mayorista.
"Nos fuimos a Maracay donde fue parte de su crianza y parte de su 'bebo menor' como decimos en Venezuela. A los diez años lo llevamos a la Academia Carlos Guillén y bueno, trabajamos fuerte todos los días dando el 100 % y sin salirnos del enfoque, que es jugar pelota", aseveró el hombre.
Esa línea de ocupación, la de no salirse del enfoque y dar el 100 %, es una tarea difícil para los adolescentes que cargan grandes responsabilidades. No obstante, aunque la tempestad era fuerte, Carlos buscó de alguna manera ser un apoyo emocional y deportivo con su consanguíneo.
“Era un poco difícil ser padre en la Academia; incluso, para que los otros muchachos observen a uno con respeto. A veces como coach en el campo uno llama la atención y le dices las cosas para que lo hagan mejor, pero en mi caso tenía que tratar de ser padre y coach”, comentó el hombre mientras enseñaba un gesto de felicidad por las adversidades superadas.
Padre e hijo se separarán, empero, los Hernández mantendrán su lazo familiar unido, eso sin importar que la distancia dirá presente en esta nueva etapa de sus vidas.
Asimismo, en la ceremonia realizada en la Academia de Béisbol Felipe Alou, también fueron contratados el lanzador derecho mexicano Alexis Gallego y el jardinero central venezolano Angelo Ugueto.
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