Elisabet Ruiz Dotras, experta en finanzas personales y digitales, y profesora de la Universitat Oberta Catalunya (UOC), describe cuatro categorías de erogaciones ‘invisibles’, que nos pasan fácilmente inadvertidos en el día a día: gastos ‘hormiga’, gastos ‘vampiro’, gastos ‘fantasma’ y gastos ‘desfase’.
El riesgo de los gastos ‘invisibles’, que pueden parecer pequeños por separado pero que en conjunto y al cabo del año, pueden alcanzar sumas considerables, aumenta en aquellos hogares que viven al día, llegan a final de mes con el dinero justo y no pueden ahorrar de forma regular, según Ruiz Dotras.
La regla para tener unas finanzas saneadas es el esquema 50-30-20, consistente en destinar en torno a un 50 % del ingreso mensual a los gastos básicos; aproximadamente un 30 %, a ocio y gastos personales, y alrededor de un 20 % al ahorro, explica.
Después de las fiestas de Navidad, que concentran en pocas semanas regalos, comidas especiales, desplazamientos y muchas compras impulsivas, nuestros estómagos suelen engordar debido a los excesos gastronómicos, pero nuestros bolsillos, billeteras y cuentas corrientes seguramente habrán “adelgazado”, debido a los gastos en los que incurrimos en esa etapa del año.
Cuando llega “la cuesta de enero” tomamos conciencia del “agujero” que han dejado las fiestas navideñas en nuestra economía familiar. También nos hacemos conscientes de que hemos “gastado de más” a menudo de manera descontrolada e irreflexiva y nos proponemos, a partir de ahora gestionar nuestras finanzas,“con más cabeza y menos impulsividad”.
Pero economizar sin dejar de disfrutar no es tarea sencilla, porque no basta simplemente con proponérselo, ya que requiere “pasar de una cultura del gasto a una cultura del ahorro”, según explica Elisabet Ruiz Dotras, experta en finanzas personales y digitales, y profesora de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta Catalunya (UOC), en España.
"Lo que de verdad desequilibra la economía de muchas familias”, no solo en Navidad, sino en muchas otras ocasiones a lo largo del año, “es la falta de presupuesto y planificación: no saber qué se quiere comprar ni cuánto se puede gastar", según la profesora de la UOC (www.uoc.edu/es).
Para poner en orden nuestras cuentas es importante identificar los distintos tipos de "gastos invisibles", que vacían nuestros bolsillos mes a mes, y día a día, sin que nos percatemos, según esta experta en educación financiera.

Gastos ‘hormiga’.
Ruiz Dotras (https://elisabetrd.com) explica que los “pequeños desembolsos diarios, pequeñitos e invisibles, que se cuelan en la rutina, pueden parecer irrelevantes por separado, pero sumados mes a mes pueden suponer una cantidad de dinero considerable.
En esta categoría se incluyen desde el gasto que genera dejar la televisión siempre en ‘stand-by’ (modo de espera) hasta aquellas suscripciones de poco dinero al mes o los pequeños pagos digitales que apenas registramos.

‘Gastos vampiro’.
Dentro de esta categoría entran las “suscripciones de mayor importe que incorporamos a nuestros costes fijos, como las de plataformas de contenido audiovisual, las cuotas de servicios que no aprovechamos o las membresías que se renuevan automáticamente.
"Aunque parezcan poco dinero al mes, al final suman una cantidad considerable al cabo de un año, y si después añadimos otra plataforma, otra aplicación y otro servicio, podemos acabar pagando una suma mensual importante por cosas que no necesitamos", recuerda la experta.
Incluso el gimnasio puede llegar a ser un gasto ‘vampiro’, "si no se utiliza o si el presupuesto de la familia es muy limitado”, señala la profesora Ruiz Dotras, matizando que no lo incluye en esta categoría “si se paga una cuota para utilizar un establecimiento deportivo por motivos de salud".

Gastos ‘fantasma’.
Aquellos gastos que "no tenemos demasiado controlados" y reaparecen por sorpresa, como un servicio al que nos dimos de alta y olvidamos cancelarlo, aquellas comisiones que no miramos o los cargos de los que no nos acordamos son gastos invisibles que Ruiz Dotras encuadra en la categoría de ‘fantasma’ .
Pueden ser gastos mensuales, o puntuales, pero presentan el común denominador de que los descubrimos al revisar nuestras cuentas, porque nos habíamos olvidado que esos desembolsos existían, según explica.
Gastos ‘desfase’.
La profesora Ruiz Dotras describe a petición de EFE una cuarta categoría de ‘gastos invisibles’ en los que incurrimos inadvertidamente, debido a un desfase temporal, al mantener comportamientos fijos sin actualizarlos ni revisarlos, siendo fieles a una marca, tienda, producto o servicio, que han dejado de ser la mejor opción.
“Son gastos recurrentes que damos por normales, aunque hoy pueden resultar más caros de lo que creemos”, y que “aparecen cuando no revisamos seguros, suministros del hogar, telefonía, internet o servicios profesionales y seguimos fieles a opciones que en su momento fueron ventajosas”, señala esta especialista.
Explica que “con el tiempo, la competencia cambia, aparecen alternativas mejores y más baratas, pero la falta de información o la comodidad de no comparar precios, nos lleva a seguir pagando más de lo necesario sin ser conscientes de ello”.
Estos tipos de gastos invisibles son peligrosos todo el año. Es que “todo el mundo sabe cuánto dinero ingresa, pero muy poca gente sabe realmente cómo lo gasta", subraya la profesora.
La regla del 50-30-20.
La primera recomendación de Ruiz Dotras para sanear nuestra economía consiste en clasificar los gastos en tres bloques: gastos básicos (vivienda, suministros, alimentación, educación, transporte necesario); ocio y gastos personales (ropa, peluquería, masajes, gimnasio, salidas a restaurantes, caprichos) y ahorro.
Explica que pueden considerarse innecesarios “aquellos gastos de los que habitualmente se prescinde en caso de perder el empleo o los ingresos: básicamente, ocio y gastos personales”.
La regla de referencia para tener unas finanzas saneadas, según esta especialista, es el conocido esquema 50-30-20, que consiste en destinar alrededor de un 50 % del ingreso mensual a cubrir los gastos básicos; aproximadamente un 30 % a ocio y gastos personales; y un 20 % al ahorro.
Ruiz Dotras admite que en la práctica, “los gastos básicos a menudo superan el 50 % y se acercan al 60 %".
"En ese caso, quizá el ocio y lo personal no puedan llegar al 30 % y haya que ajustarlos al 25 % para poder reservar, al menos, un 15 % para ahorro", plantea.
Explica que “la clave es revisar siempre el bloque de ocio y gastos personales, porque es en ese apartado donde suelen esconderse los gastos hormiga, vampiro y fantasma”.
A la profesora Ruiz Dotras "le gustaría que la gente fuera consciente de que debe ahorrar primero, en lugar de gastar primero, y luego ahorrar si ha sobrado algo de dinero”.
“Disfrutar de la vida es compatible con mantener unas cuentas saneadas. Pero exige pasar de una cultura del gasto a una cultura del ahorro, así como hacer números, revisar los gastos invisibles y asumir que el ahorro no es lo que queda al final del mes, sino una partida que hay que reservar al comenzarlo” concluye
Related News
Carlos Vives, Natalia Jiménez, Eddy Herrera y otros artistas lamentan la muerte de Yeison...
Lo que dice Trump tras la captura de Maduro en "ataque a gran escala"
¿Qué le espera a República Dominicana para 2026?